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Amparados por la oscuridad y por la escasa luz proporcionada por la luna menguante, una partida de milicianos consigue alcanzar con sigilo las posiciones defendidas por requetés del Tercio de Lacar en el cruce de Arrate, sector de Akondia (Eibar, Gipuzkoa).


Se trata de un teniente, un sargento, dos cabos y catorce milicianos (La Lucha de Clases, 15/03/1937). Todos ellos pertenecientes al batallón Nº 35 Amuategui, 3º batallón de la Columna Meabe de las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas). Todos ellos pertenecientes a la 2ª compañía donde encontramos al cabo Eusebio Arizmendi, protagonista como veremos, del relato de los hechos (EAH/AHE. Secc. Ejército Vasco, serie: Nóminas Bons., Caja 39, exp 1).
Nos encontramos en la madrugada del 14 de marzo de 1937. La hora en la que se lleva a cabo la incursión difiere según consultemos las fuentes de uno u otro lado. Aunque también existen sustanciales diferencias en las mismas llegado el momento de poner sobre el tapete los éxitos conseguidos.

Milicianos del batallón Nº 35 Amuategui (Fotografía de Eibar de mi vida on twitter. Propiedad de Juan Carlos Cortes López


Un documento fechado el 14 de marzo es enviado a Eusebio Alustiza, quizás redactor del periódico socialista La Lucha de Clases, dando cuenta de un audaz golpe de mano realizado por milicianos del Amuategui. El informante considera que puede ser de interés para el rotativo. En el escrito se explica lo siguiente:


…un grupo de milicianos se encaminó desde nuestras posiciones del CRUCE DE ARRATE hacia el campo enemigo (…). Sin el menor obstáculo lograron internarse en los parapetos enemigos , siguiendo después, conforme el plan que se había formado, hacia una chavola en la que estaban cobijados unos diez requetés, tres de los cuales hallábanse haciendo guardia en el exterior. Antes de que el enemigo pudiera apercibirse de la presencia de los nuestros se procedió al asalto de dicha chavola con bombas de mano y armas automáticas, siendo muertos cuantos integraban el grupo faccioso, excepto uno que por resultar herido, fue recogido por el miliciano Eusebio Arizmendi, siendo trasladado seguidamente al Hospital de Eibar. También fueron asaltadas tres avanzadillas más donde los reveldes (sic) tenían colocadas tres ametralladoras que fueron destruídas, causando cinco muertos más y heridos. Se recogieron al enemigo cinco fusiles. (…)
Esta incursión fue realizada, sin baja alguna por nuestra parte
(EAH/AHE. Serv. Docu. De la Presidencia del Gobierno.PS. Bilbao, 0259_033).


De todas formas el artículo publicado por La Lucha de Clases correspondiente al día 15 aporta algunos datos más, como el citado con anterioridad que desgrana el número y clase de los milicianos participantes en la acción. Asegura que los incursores fueron descubiertos por una sección de zapadores que en esos momentos trabajaba en la mejora de los atrincheramientos. Esta circunstancia obliga a las fuerzas republicanas a abrir fuego y a precipitarse sobre las posiciones contrarias. El resultado final, según siempre La Lucha de Clases, se causaron 17 bajas mortales a los requetés y se hirió a otro más. Destaca en la acción del cabo Eusebio Arizmendi el cual despacha el sólo a dos requetés que le salen al paso:


Al ruido de las detonaciones llegaron dos requetés a la puerta de la chavola y se abalanzaron contra el cabo, logrando éste soltarse y hacerse fuerte con el fusil. Rápidamente disparó, con tal acierto, que mató a un requeté e hirió al compañero, que fue traído a Eibar prisionero.


A diferencia de lo expuesto en la carta enviada a la redacción donde se asegura haber destruido tres ametralladoras, el rotativo contabiliza la destrucción de una ametralladora.


Si atendemos a las fuentes consultadas de la parte rebelde observamos que el relato de los hechos acaecidos se nos muestra de diferente manera. El parte de operaciones de la I Brigada de Navarra correspondiente al mes de marzo de 1937 se indica de forma escueta lo siguiente:


Durante la noche del 13 al 14 el enemigo intentó un golpe de mano sobre la posición nº 1 (Arrate), siendo rechazado, resultando un muerto y cinco heridos todos de bala y un desaparecido (AGMAV,C.2676,19 / 8).


Carmelo Revilla Cebrecos en su obra sobre el Tercio de Lácar hace referencia al hecho y una vez más descubrimos diferencias palpables acerca del desarrollo de los hechos. Vaya por delante que cuando éstos suceden Carmelo Revilla todavía no forma parte del tercio, algo que ocurre posteriormente a marzo de 1937.

Requetés del tercio de Lácar al comienzo de la contienda (Fotografía en http://www.requetes.com/)


Según se desprende del texto el enemigo asalta una de las avanzadillas, la posición nº 1, donde se ubica una ametralladora arrojando gran cantidad de bombas de mano, sin que consiga arrebatar la máquina, porque el tirador, al darse cuenta de la maniobra enemiga, hace fuego rápidamente y consigue desalojarle (Revilla, 1975).
La celeridad con la que actúa el tirador provoca la muerte de cinco milicianos y varios heridos que son retirados por sus camaradas de armas. Por su parte en el tercio hubo que lamentar la muerte de dos requetés y tres heridos, y otro más que, herido, fue hecho prisionero (Revilla, 1975).


La realidad de los hechos a tenor de las fuentes consultadas parece difícil de entresacar. Las medias verdades y la propaganda están a la orden del día en el conflicto. Mayormente en los periódicos desde donde se trata de levantar la moral de la retaguardia; y quizás en ocasiones en los propios partes de guerra para minimizar algún que otro contratiempo o esconder un descalabro. Es posible que este audaz golpe de mano quedase una vez más en tablas.

Fuentes

  • Archivo General Militar de Ávila (AGMAV).
  • Archivo Histórico de Euskadi/Euskadiko Artxibo Historikoa (AHE/EAH).
  • La Lucha de Clases
  • Revilla Cebrecos, Carmelo, Tercio de Lácar, Madrid, 1975.

Sergio Balchada