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*En el presente artículo se respeta la denominación
toponímica utilizada en la documentación
de la época de estudio y la utilizada por los entrevistados.
Publicado originalmente en junio de 2020 en la revista Aztarna.


Nada presagia que el mes de julio va a ser diferente a los de años anteriores. Las gentes de Ayala se afanan en las labores del campo propias del estío ajenas a la tormenta que se avecina. Son también fechas de asueto para aquellos foráneos que como cada año eligen la tranquilidad del valle para saborear sus vacaciones y disfrutar de las fiestas patronales que salpican el almanaque de los diferentes pueblos y barrios ayaleses. Los años republicanos se han ido sucediendo en el valle ajenos a la agitación política que afecta a otros lugares de la provincia. Para este remanso de paz resultan ser ecos de algo lejano.

Sello del Comité de Defensa de la Republica de Ayala (Euskadiko Artxiboa Historikoa)


El 18 de julio Zuaza celebra las fiestas en honor a Santa Marina, los vecinos se preparan para disfrutar de los festejos en honor a la santa cuando sorprendentemente el coche de línea que cubre el trayecto Respaldiza-Bilbao regresa antes de lo habitual sin haber cubierto el trayecto completo. Los viajeros traen la noticia de que ha estallado la guerra. Un Caminero, vecino de Zuaza, dispone de una radio y enseguida trae noticias frescas sobre lo que está sucediendo. La fiesta se acaba.


Pero las noticias del comienzo de la contienda no llegan por igual a todos los rincones del valle. Encarna Velasco (por entonces tiene 15 años) y su familia que habitan la venta de Pozo Portillo son conscientes de la situación para el día 22 de julio. Es en el domicilio de unos familiares adonde han acudido a cenar, como cada año, por las fiestas de la Magdalena en Retes de Llanteno. En el transcurso de la comida los adultos conversan preocupados sobre las últimas noticias. Pero es después, al regreso a la venta, cuando la realidad de la situación se hace más patente. A la altura de Lujo escuchan una tremenda explosión que parece haberse producido en la peña de Angulo. Algunas fuentes orales indican que fuerzas sublevadas tratan así de obstruir la carretera, para evitar posibles ataques de fuerzas leales procedentes de Arceniega. Este punto, no obstante, no ha podido ser contrastado con fuentes documentales.
Para Demetrio Orue que vive en Maroño las primeras noticias de la guerra le llegan de parte de unos vecinos del bario de Ulizar. Éstos pasan por delante de su casa en algarabía gritando que ha comenzado la guerra. Tiene claro que esto sucede el día 18 puesto que en Salmantón se celebra la fiesta de Santa Marina. En cambio a otros muchos la nueva les llega cuando los primeros milicianos se dejan ver por los diferentes pueblos del municipio.


En su mayoría proceden de Trapaga, Ortuella, Muskiz o Balmaseda. De esta última localidad se establecen en Respaldiza al menos 21 milicianos de las Juventudes Socialistas Unificadas. Andrés Luengas recuerda el paso por Zuaza de camiones atestados de milicianos armados, enarbolando banderas rojas y con el puño en alto. No serán los únicos que se dejen caer por el valle. Koldo Azkue recoge el siguiente testimonio del okendotarra Víctor Villanueva en su libro Araba, oi Araba!: …empezaron a venir gente de San Salvador del Valle, gente de la CNT, mineros y tal, (…) a quemar y a hacer estragos. Entonces fue Urraza, que era el que mandaba aquí en el PNV, y pidió voluntarios para formar una guardia y echarlos de aquí. Y salimos un grupo y nos largamos para arriba, para Ayala. Durante la primera quincena de septiembre de 1936 el número de milicianos en el Frente Arceniega-Respaldiza es de 75 individuos, cifra que irá en aumento hasta alcanzar en la segunda quincena de octubre la nada desdeñable cantidad de 143 combatientes. Es no obstante en fecha tardía, el 14 de septiembre reunidos en asamblea los milicianos destacados en Respaldiza, cuando se elijan a los responsables militares de la columna: 1 teniente, 3 sargentos y 6 cabos. Algunos de ellos ganarán funesta fama entre la población debido a sus actuaciones represivas.


Verdaderamente la permanencia de elementos revolucionarios extraños a la tierra Ayalesa debe impresionar a los pacíficos baserritarras. Y no es para menos dado que es tierra de hondas raíces carlistas donde la Comunión Tradicionalista tiene bastante peso político. Y donde el PNV se muestra como segunda fuerza política.
En la primera vuelta de las elecciones de febrero de 1936, residen en Ayala 1630 vecinos con derecho a voto de los cuales acuden a las urnas 1263. De éstos 707 (55,97 %) se decantan por la opción tradicionalista de José Luis Oriol mientras que 374 (29,61%) lo hacen por los jeltzales. En la segunda vuelta el número de votantes desciende a 1202 y nuevamente la Comunión Tradicionalista resulta triunfadora con un 47,66% de los sufragios, seguidos de los nacionalistas con un 31,19%. Cabe señalar que al menos en 1935 consta domiciliado en Respaldiza el Sindicato Católico Agrícola Ayalés.


Es evidente el sesgo conservador del municipio, el cual también se ve trasladado a la composición del equipo de gobierno municipal. De todas formas el citado equipo de gobierno permanece en sus respectivos puestos hasta que es depurado el 25 de agosto en sesión extraordinaria. En la citada fecha toma posesión del ayuntamiento una nueva corporación afín al gobierno de la República con claro color nacionalista a la cabeza de la cual se sitúa como alcalde el jelkide Lázaro Gancedo. Asimismo se procede al cese de los alcaldes junteros de los 24 pueblos, sustituidos a su vez por elementos de probada lealtad al régimen republicano.


Antes de que suceda la citada depuración del consistorio cabe señalar la formación en Ayala el 27 de julio del Comite de Defensa de la República. Los Comités de Defensa locales nacen al albur del derrumbe del poder republicano con motivo de la sublevación. Su cometido principal es gestionar todas aquellas funciones referentes a la defensa del municipio, el orden público, la depuración de los funcionarios desafectos a la República y el abastecimiento de productos de primera necesidad para el correcto aprovisionamiento de la población. El Comité ayalés está formado por 16 miembros y presidido por Eladio Larrinaga Otazua de Izquierda Republicana. Posiblemente con sede en el edificio del ayuntamiento.

En el aspecto de las depuraciones de los funcionarios públicos el Comité local, con fecha 24 de agosto, propone para el cargo de Juez Municipal a Eladio Larrinaga Otazua (IR); Fiscal a Bernardo Menoyo Padura (PNV); suplente a Juan Sebastián Laibarra Echeandia (PNV) y fiscal suplente a Valentín González Barrio (IR).
Más adelante, probablemente a partir del 9 de septiembre, el Comité deviene en Junta Municipal de Defensa. En la documentación consultada sigue manteniendo no obstante la nomenclatura de Comité a pesar de existir un documento de principios de diciembre del 36 donde se autodenomina Junta. Parece ser que el citado Comité o Junta sigue funcionando hasta el 31 de diceimbre haciebdo caso omiso a la orden de derogación d ellas Juntas expedido en octubre por el Gobierno de Euskadi. Organismo dependiente de la Junta de Defensa de Bizkaia presidida por el gobernador civil, el pontevedrés José Echeverría Novoa. Desconocemos también de cuantos miembros cuenta. Son funciones propias de este organismo el mantenimiento del orden público mediante la creación de una Guardia Cívica, la requisa de armas y el abastecimiento de la población.


Como es obvio la vida cotidiana se ve seriamente alterada dada la nueva realidad bélica aposentada en el valle. La presencia de milicias armadas trae consigo miedos e incertidumbres y pronto desatan una dura represión física sobre aquellos vecinos en las antípodas ideológicas de los nuevos vecinos del valle. Una represión de mano de grupos incontrolados que se aprovechan del vacío de poder de las instituciones republicanas para aplicar la justicia en caliente, revolucionaria, efectuando detenciones y paseos que, una vez restituidos los resortes del poder del estado (en el caso de Ayala con el establecimiento del Gobierno Provisional de Euskadi) se van a ver erradicados.
La represión física va a ser ejercida por milicianos ajenos al municipio. En las declaraciones posteriores a la contienda de algunos de los detenidos, o en su defecto de familiares de los mismos, se señalan como cabecillas de la cuadrilla de milicianos que efectúan tales tareas represivas a un tal Carbajo y a un tal Felipe. Se trata el primero del sargento de la Columna de Respaldiza Salvador Carbajo Reyero; el segundo podría tratarse del también sargento Felipe Saez Calvo. Fuentes orales señalan también la existencia de una camioneta que se deja ver por los pueblos con milicianos anarquistas en este tipo de labores, punto que no hemos podido confirmar sobre todo porque este tipo de tareas no dejan rastro documental alguno.

Nómina de septiembre de 1936 de la columna Arceniega.Respaldiza (Euskadiko Artxiboa Historikoa)


Existe al menos un centro de detención en Beotegui situado en la conocida como Casa de la Marquesa por donde pasaron bastantes de los detenidos como escala previa a su traslado a Bilbao. En cambio otros de los arrestados son conducidos a un sótano sito en Sodupe antes de continuar viaje a la capital vizcaína. Cabe señalar en las detenciones no violentas la presencia de miembros del Comité local asignados en tareas policiales de orden público.
Esta oleada de detenciones va a provocar la huida de muchos vecinos o su ocultación de miradas indiscretas que puedan comprometer su vida. Esto es debido a su ideología tradicionalista y es que muchos tratan de alcanzar las alturas de la sierra Salbada donde saben están posicionados sus correligionarios. Desde el inicio de la sublevación partidas de requetés alaveses y burgaleses se han hecho con el control de los pasos y portillos que dan acceso al casco de la sierra. No es casual por lo tanto que la cabaña levantada por los combatientes tradicionalistas en el portillo de Menerdiga reciba popularmente la denominación de Txabola de los requetés. En algunos casos son familias enteras las que huyen a la sierra llevándose consigo el ganado, en otros casos son solamente los hombres quienes se arriesgan a burlar la vigilancia de los republicanos. Cuentan con la ventaja de conocer al dedillo caminos y vericuetos desconocidos por los milicianos ajenos a la tierra. Así es el caso de los vecinos del municipio: Guillermo Bárcenas de Izoria, el cual en el devenir bélico alcanzará la graduación de sargento en el Tercio de Santa Gadea; José de la Torre Arechavala vecino de Oceca; Elías Gutierrez de Lejarzo; y también de Lejarzo tenemos constancia de su paso a campo enemigo de Mariano Uzquiano. Los caseríos de los evadidos a campo contrario son saqueados e incluso incendiados como ocurre con el baserri de Justa Retes Somocurcio de Aguiñiga o una cabaña en Lejarzo de Benito Villaluenga Elejalde.


Los requetés apostados en la sierra consiguen en ocasiones adentrarse con éxito en territorio republicano, entablando incluso combate con los milicianos cuando son descubiertos. Como ocurre en Lejarzo el 12 de septiembre de 1936. Esa noche descienden desde la posición de Pico Aro el sargento BenignoVillaluenga, casi con toda seguridad natural y vecino de Lejarzo y probablemente evadido a la sierra en los primeros compases de la guerra. Lo hace a las órdenes de seis requetés y después de un intercambio de disparos con las milicias regresan con varias cabezas de ganado y algunos vecinos derechistas. Suponemos que en jornadas previas requetés y vecinos han mantenido reuniones para fijar la fecha de autos.


Otro aspecto de la represión de este verano caliente es la persecución de religiosos. El caso de mayor trascendencia es el del párroco de Menoyo Nicasio Nafarrate sacado hasta en dos ocasiones de su domicilio. En la primera ocasión es conducido en dirección a Salmantón y devuelto al domicilio. La segunda ocasión, el 17 de septiembre, ya no regresará. Bajo el pretexto de ir a prestar declaración es conducido por el camino de lleva a Oceca. Allí según testimonio de una muchacha es encerrado en una cuadra donde presumiblemente acaban con su vida e incluso es enterrado. De todos modos a día de hoy su cuerpo no ha sido recuperado.


El destino en Bilbao de muchos de los detenidos son los barcos habilitados como prisión. El 25 de septiembre después de un bombardeo efectuado por la aviación facciosa una turba descontrolada asalta el Cabo Quilates y el Altuna Mendi ante la desidia de sus guardianes. Allí son asesinados 62 prisioneros entre los que se encuentra Víctor Alegría, párroco de Maroño o Francisco Ugarte Arberas párroco de Respaldiza. No es el único asalto a los barcos prisión. El día 2 de octubre marineros del acorazado Jaime I hacen lo propio acabando con la vida de 42 derechistas detenidos entre los que se encuentra el capellán de las monjas de Quejana Raimundo Castaños González al que los milicianos esperan a la salida de la iglesia donde está oficiando un funeral para detenerlo.


La presencia de las milicias va a cambiar sustancialmente la apacible vida de los baserritarras. Su aparición por pueblos y caminos va a ser la tónica general en estos días. Se establecen controles de carretera y pequeños retenes en algunos pueblos. Tal es el caso de Luyando donde permanece un retén armado de milicianos que debe ser alimentado por los vecinos del pueblo. El alcalde juntero del mismo eleva una queja formal al ayuntamiento hasta en dos ocasiones a causa de las dificultades existentes para cumplir este cometido por parte de los vecinos.
En aquellos días los nervios están a flor de piel y cualquier descuido, un gesto malinterpretado puede desembocar en fatales consecuencias. El 21 de julio en Basauri varios milicianos que ocupan un automóvil se saltan un control por motivos que no han trascendido. Este hecho provoca que los centinelas del citado control abran fuego sobre el vehículo resultando fallecido debido a un impacto de bala en la cabeza el joven de 30 años Saturnino Hernando Aldayturriaga, natural y vecino de Izoria.


Uno de los episodios de mayor trascendencia ocurrido en el municipio es relatado en el periódico La Lucha de Clases publicado el 10 de marzo de 1937 en el que se da cuenta de como los milicianos se hacen con un importante cargamento de trigo. En un extenso reportaje sobre la labor del 4ª batallón de la UGT Karl Marx en el frente de Ayala, dos de sus oficiales relatan cómo han transcurrido los meses de guerra en aquel frente desde el mismo comienzo de la contienda:


Si, se nos ocurrió lo del trigo. Era la época propicia. En lo que pudiésemos llamar zona neutral, pero bajo el fuego de los rebeldes, hay dos pueblos, Añes y Lejarzo. En ambos existía gran cantidad de trigo. Los vecinos estaban, naturalmente con ellos. Con armas sacamos a todos los vecinos y les obligamos a trillar el trigo a la fuerza, ayudados con una máquina que les proporcionamos. Durante tres días se trabajó sin descansar un momento entre el tiroteo de los rebeldes que inútilmente querían saliésemos adelante con nuestro propósito. Mientras unos impedían que los requetés bajasen al llano, otros vigilaban para evitar a los aldeanos a que no sabotearan el trabajo.


En palabras de estos dos milicianos se obtuvieron 37.000 kgs de cereal y para transportarlo hacen acopio de todos los carros y carretas disponibles en la comarca. Los mismos milicianos utilizan para denominar la franja de tierra dónde se ubican estos pueblos zona neutral tan próxima al enemigo que deben andarse con ojo para hacerse con el preciado trigo.

La Lucha de Clases 10/03/1937


A modo de curiosidad, en el transcurso de la entrevista efectuada a Encarna Velasco indica como uno de los milicianos destacados en este frente es hermano de la Pasionaria: había uno que era hermano de la Pasionaria, la famosa Pasionaria. Andaba por ahí, tenía un caballo, un pañuelo rojo, era moreno. Aquel daba miedo verle por donde andaba. Vigilando de un sitio para otro. Aunque Encarna se equivoca, parece ser que no anda del todo desencaminada puesto que en la Causa General se informa que uno de los Delegados de Orden Público llamado Marcelino Pérez Goya, es cuñado de la líder comunista. Sin poder asegurar fehacientemente este dato por el momento no queremos dejarlo pasar por alto, si bien a modo de curiosidad, para ahondar en él en futuras pesquisas.


El 7 de octubre de 1936 nace el Gobierno Provisional de Euzkadi bajo la batuta del nacionalista José Antonio Aguirre y Lekube. La guerra entra en una nueva fase con el nacimiento del Euskadiko Gudarostea y el encuadramiento de las milicias en batallones. Uno de ellos, el Nº 14 Araba (PNV), acogerá a la gran mayoría de los combatientes ayaleses. Se consigue detener en cierta medida la justicia arbitraria de los primeros meses de la contienda y la estabilización de los frentes. Ayala se inserta en el denominado Frente de Burgos dentro del sector Arceniaga-Respaldiza. Frente cuya característica principal va ser el de la tranquilidad más absoluta, rota de cuando en vez por escaramuzas con los requetés encaramados a la sierra. Pero esa, es ya otra historia.

Sergio Balchada