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Como relatábamos en el anterior artículo publicado en este blog el pasado día 30 de julio (https://elgajedeloficio.wordpress.com/2020/07/30/la-sanidad-militar-de-euskadi-durante-la-guerra-civil-el-caso-de-amurrio/ ), existe dentro del Departamento de Sanidad Militar del Ejército de Euskadi un cuerpo de funcionarios “visitadores” que atienden al buen funcionamiento de los centros hospitalarios y así tratar de corregir malos usos y malas praxis. Y no sólo esto, si no que también recogen las posibles sugerencias, reclamaciones o necesidades de los mismos. Existe un informe de estas características con fecha de 18 de febrero de 1937 sobre el Hospital de Sangre o de Vanguardia de Artziniega.

El 8 de agosto de 1936 se ubica el centro hospitalario en el Colegio de las Hermanas Carmelitas de la Caridad. Además de personal civil, médicos, enfermeras y practicantes, las monjas también velan por el bienestar de los combatientes heridos o enfermos internados en sus dependencias. El colegio se ubica en la carretera que conduce al santuario de Nuestra Señora de la Encina y por lo tanto a las afueras del bullicio del pequeño casco urbano de la villa (Departamento, 1937). Dirige el hospital el doctor Vicente Gutierrez auxiliado por el practicante Laureano Parrón (Departamento, 1937).

Colegio de la Carmelitas y Hospital de Vanguardia de Artziniega. Actualmente Museo Etrnográfico (https://artziniegamuseoa.eus/) Artziniega

La nómina completa del personal que trabaja en el hospital en febrero de 1937 es la siguiente (EAH/AHE. Dirección General de Administración, L 497, Nº 02):

  • Vicente Gutierrez: Capitán Médico.
  • Ángeles Gil: Administradora.
  • Paula Arana: Cocinera.
  • Juana Landaluce: Ayudante de cocina.
  • María Allende: Limpieza.
  • Casilda Elías: Limpieza.
  • Eugenia Gil: Limpieza.
  • Eugenia Marcaida: Limpieza.

Volviendo al informe del que hablábamos con anterioridad, en éste se dice que en el momento d ella visita existen 10 camas ocupadas por otros tantos milicianos convalecientes. Entre ellos se encuentra un miliciano afectado en los ojos, de hecho se indica que se ha quedado ciego, como resultado del bombardeo efectuado sobre Bilbao el 25 de septiembre de 1936. La voluntad de operarle con bastantes probabilidades de éxito se ve frenada por la falta del instrumental quirúrgico adecuado. A pesar que ya se ha pedido a la Farmacia Militar éste no se ha servido.

Nómina del personal del Hospital de Artziniega correspondiente a febrero de 1937 (AHE/EAH)

 

Ya desde su inicio el informe comienza a torcerse: Persona de guardia al llegar yo al Hospital, un Practicante embriagado. Este trata de enseñarme el Hospital, pero su “estado” no me permite atenderle (EAH/AHE. Sección Sanidad Militar, L529, Nº03).
Posteriores averiguaciones del informante constatan que es habitual encontrar en estado ebrio al practicante. Una de las enfermeras lo corrobora así como también uno de los visitadores apellidado Balparda. El funcionario desvela que el susodicho trabajador se apellida Parrón e inquiere a la dirección de Sanidad Militar qué medidas se pueden tomara contra su persona. Curiosamente Laureano Parrón no consta en las nóminas de trabajadores del centro, aunque a tenor de los hechos presentados y de la mención de su persona en el libro editado en Bilbao en 1937 por el departamento de Sanidad Militar si que ejerce en Artziniega por aquel entonces.

Otro de los aspectos que resalta el visitador en su informe concierne a las inclinaciones políticas de las Hermanas de la Caridad. El Visitador está sobre aviso de las preferencias monárquicas de las religiosas y para recabar más información acerca de las desafectas acude a inquirir a las fuerzas vivas de la villa sobre el comportamiento político de las monjas. Así se reúne con el alcalde nacionalista Juan Zabalgoitia, con un tal Sr. Elías secretario del U.B.B. (Udal Buru Batzar) y con la Sra. Robina ex presidenta del E.A.B. (Emakume Abertzale Batzar). Las respuestas que recibe corroboran los rumores que han llegado a sus oídos:

Todos ellos me han confirmado que las monjas son furiosamente monárquicas, aun cuando desde la iniciación del movimiento nada de ellas se a (sic) oído. Me indican estuvieron siempre orientadas por el Párroco rabioso antinacionalista, pero como ahora éste está atemorizado, las religiosas del Hospital están calladas. De administrador ejerce una religiosas tildada de muy monárquica (EAH/AHE. Sección Sanidad Militar, L529, Nº03).

Posiblemente se refieren a Ángeles Gil que como vimos en la nómina de trabajadores del centro sanitario ejerce las labores de administración.
No obstante una nota manuscrita (El informe está mecanografiado) en el margen izquierdo del texto y que se refiere precisamente a la administradora religiosa hace constar lo siguiente: Ver cuanto (cobra) y si se pudiera quedar sin empleo. Ahora 15 pts (EAH/AHE. Sección Sanidad Militar, L529, Nº03). No se debe de tomar ninguna medida represiva o de otro tipo contra las religiosas. La administradora continua apareciendo en las sucesivas nóminas del hospital. Al menos hasta mayo, última de las nóminas que hemos podido consultar.

Vista de la villa de Artziniega (Araba) en la actualidad (https://www.elcorreo.com/)

El informe remata con un comentario cuanto menos curioso y que hace referencia al comportamiento de María Allende, una de las limpiadoras del hospital (el visitador se confunde al creer que es enfermera) . A todas luces reprobado por el visitador en el escrito. Se califica el comportamiento de ésta como de un poco “sueltilla”. Haciendo referencia a una conducta sexualmente desinhibida. Tal vez simplemente no excedan inocentes coqueteos con unos y otros. No trasciende el nombre de la persona preocupada por la conducta moral de la trabajadora, aunque nos inclinamos a que pudiera ser una de las religiosas la informante. De todos modos bien pudiera ser cualquier otro el confidente, los valores morales y religiosos imperantes en la sociedad vasca de la época no invitan a ver con buenos ojos cualquier comportamiento que se salga de los estrictos valores de pureza y virtud personal preconizados por el catolicismo.

La trascendencia de las informaciones que contiene el informe las desconocemos. Pudiera ser que la gestión de otros cientos de partes y la deriva de la guerra en suelo vasco no permiten tomar cartas en el asunto a los responsables de Sanidad Militar. O también pudiera ser que la cosa quedase en una simple amonestación para el practicante y la limpiadora. Todo elucubraciones.

Fuentes

  • Archivo Histórico de Euskadi/Euskadiko Artxibo Historikoa (AHE/EAH)
  • Departamento de Sanidad. Gobierno Vasco, La sanidad Militar en Euskadi, Bilbao, 1937.

 

Sergio Balchada