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A finales de septiembre de 1936 el frente de Gipuzkoa se ve estabilizado en las inmediaciones de Eibar y de Elgueta. El avance de las columnas rebeldes por la provincia, una vez ocupada Donostia, durante todo este mes no se ha encontrado con una defensa organizada y con garantías de detener su marcha. En cambio cerca de la muga de Bizkaia, serán frenadas al fin por las milicias.
Precisamente la provincia de Bizkaia va a acoger a los cientos de combatientes y civiles que huyen de las tropas sublevadas. Este será el territorio que junto con una franja de terreno del norte de Araba y un pequeño trozo de Gipuzkoa, tendrá bajo su tutela el joven Gobierno de Euzkadi nacido el 7 de octubre.


En Bilbao las organizaciones políticas y sindicales opuestas al golpe militar se ponen manos a la obra para formar sus propios batallones. El sindicato de la CNT hace lo propio y llegará a poner en liza seis batallones y un séptimo de reserva.
El batallón CNT Nº 1 Bakunin es reclutado en el cuartel de las Milicias Antifascistas sito en la Escuela de Ingenieros de La Casilla en Bilbao. Su comandante es Isaac Olmos Rojo nacido en Peñafiel (Valladolid) y que trabaja como cajista en la imprenta Elexpuru. Bajo su mando acoge a muchos de los milicianos oriundos de Gipuzkoa. Entre éstos cabe destacar la presencia de combatientes originarios de Galiza y que provienen de Pasaia donde se asienta una importante colonia de marineros gallegos.
En octubre de 1936 el Bakunin es enviado al Frente de Álava al sector Amurrio-Orozko. Establece el cuartel en el Reformatorio de Amurrio, población cercana a las posiciones que ocuparán hasta abril del año siguiente. Junto al Bakunin comparten también destino el Batallón Araba (PNV) cuyo cuartel estaba situado en el balneario de La Muera en Orduña (Bizkaia); y el Leandro Carro (PCE) que tenía el cuartel en el edificio de la antigua Aduana de Orduña. Como único apoyo artillero cuentan con dos viejas piezas japonesas emplazadas en la posición conocida como Las Minas y un tercer cañón del 15,5 en Saratxo (Amurrio).

Vista de Amurrio a principios del S. XX (Amurrio 1900-1950. Un paseo por el pueblo de nuestros abuelos a través de la fotografía)

El 13 de octubre, tiene lugar un episodio luctuoso en el cual se ven involucrados milicianos del batallón Bakunin. Nos referimos al asesinato de cinco guardias de asalto que habían llegado al cuartel desde Bilbao. Se trataba de los cabos Jesús Echevarría Prado, Ceferino Fernández Llamas y Domingo Monje Vázquez y los guardias Augusto Rodríguez Ruiz y José María López Pérez.
El comandante Gabriel Aizpuru, jefe del sector, informa al comandante Olmos de que los recien llegados son en realidad espías enemigos que pretenden pasarse al campo contrario. Le ordena eliminarlos. Una vez en el cuartel, ya de noche, reúne a la oficialidad del batallón y les plantea la situación. Se abre un agrio debate para decidir quien llevará a cabo la ejecución de los guardias de asalto. Los condenados finalmente son ejecutados. El destino quiere que días más tarde las esposas de dos d ellos paseados se presenten en el cuartel preguntando por sus maridos. Les dicen que se han pasado al enemigo.

La primera acción de guerra en la que participa el batallón se enmarca dentro de las operaciones de la conocida como batalla de Villarreal (30/11/39 – 24/12/36). Operación de gran envergadura cuyo objetivo principal por parte de los vascos es la ocupación de Vitoria y Miranda de Ebro (Burgos). Además las operaciones sirven también para tratar de aliviar la presión que sobre Madrid ejercen los rebeldes.
El recien creado Ejército de Euskadi va a poner sobre el terreno a tres columnas. El batallón Bakunin integra en la tercera de estas columnas bajo las órdenes de Aizpuru. Dicha columna permanece en reserva hasta el día 5 de diciembre. Aizpuru recibe órdenes de avanzar por el flanco derecho del teatro de operaciones. Debe tomar la pequeña aldea de Uzkiano (Araba) para así luego progresor sobre Izarra (Araba) y Murgia (Araba). A las 4 de la mañana dan comienzo las hostilidades.

El batallón Bakunin reforzado con una compañía del Leandro Carro parten de la posición Nº 11 o de Las Minas campo a través, mientras que por la carretera del puerto de La Barrerilla progresan varios carros blindados. Deben tomar el monte San Pedro. De hecho a las 12 horas los requetés que lo defuienden deben replegarse hacia Uzkiano y milicianos del Bakunin coronan la cumbre. Inexplicablemente horas después pierden la posición. Los combates continúan en las jornadas posteriores y el día 7 milicianos del batallón UGT Nº3 González Peña arrebatan nuevamente a los requetés el monte San Pedro. El mal tiempo paraliza las operaciones bélicas hasta el día 12 pero la línea del frente ya no va a sufrir modificaciones. Desde entonces el batallón Bakunin permanece de guarnición repartido en la línea que conforman los montes Txibiarte, Sobrehayas y San Pedro; con pequeñas destacamentos en Hinoso y sobre las vías del tren a la altura de La Muera.

Milicianos del Bakunin (Fotografía El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.)

Mientras dos compañías de infantería descansan en el cuartel en Amurrrio, las otras dos se ocupan de vigilar el frente junto con una de las secciones de ametralladoras y morteros. Al principio esto no es así, si no que los tres batallones mencionados (Bakunin, Araba y Leandro Carro) se iban relevando a lo largo de la línea asignada. Al menos en febrero del 37 sabemos que esta situación cambia gracias a la entrevista que el rotativo CNT del Norte realiza a Julio Martínez “Lenin”, comandante intendente del batallón.

…el que nos notifica que ahora el batallón “Bakunin” se releva a sí mismo por Compañías, puesto que los demás batallones (así como antes relevaban al mencionado batallón de la C.N.T.), ahora, por circunstancias de todos sabidas, no pueden hacerlo (CNT del Norte, 19/02/37).

En un principio las raciones se preparaban en el cuartel del Reformatorio de Amurrio y las subían hasta las posiciones en carro de bueyes; para diciembre parece que ya habían solventado el problema. En primera instancia las cocinas se ubicaron en el cruce de la carretera que desde Amurrio, pasando por Lezama, conduce a la capital alavesa atravesando el puerto de Altube. Debido al mal tiempo las trasladaron a la ermita de San Prudencio:

Y quemaron todos los santos. Había un cocinero que se llamaba, se apellidaba Queipo de Llano igual que aquel general famoso, el de Sevilla, Y decía que el era Queipo de Montaña que no era como el general (Testimonio de Santos Guinea)

La tónica general del frente defendido es de absoluta tranquilidad. No obstante en alguna ocasión esta tranquilidad se ve rota por ocasionales bombardeos en los cuales algún proyectil logra impactar en los reductos defensivos ocasionando bajas. CNT del Norte en su número correspondiente al 6 de marzo del 37 da cuenta de la muerte de 9 milicianos a causa del impacto directo de un mortero en uno de los refugios.Entre paqueos y los ocasionales duelos artilleros ambas trincheras entablan conversaciones. Y aprovechando la coyuntura representaciones de ambos Ejércitos acuerdan treguas para concertar parlamento. Se comparte tal vez un liado, intercambio de género y prensa; y cada uno regresaba a sus líneas. Le relataban a Salvador Usategi, que por aquel entonces contaba con 12 años, los milicianos que cada noche pernoctaban en el caserío de sus padres antes de retirarse a dormir:

En Hinoso el frente estaba tranquilo y hacían, no se si a la noche o de día no se; hacían sus intercambios con los requetés. Unos daban vino y otros recibían tabaco y esas cosas no, y cerillas. Y decían los milicianos “Con esta caja de cerillas vamos a quemar la iglesia de Hinoso”. Bueno a ellos le importaba un Cristo.

El periódico CNT del norte también se hace eco de las reuniones que milicianos y requetés organizaban.
Nuestros milicianos del batallón “Bakunin” celebran un parlamento con los rebeldes (CNT del Norte, 11/02/37).

Anteayer domingo, los milicianos del Batallón Bakunin, de la CNT, sostuvieron un parlamento con los soldados del campo rebelde.
Un grupo de soldados del campo faccioso acompañados de un capitán del ejército, bajaron hasta el centro del campo que separa nuestras posiciones de las suyas y mantuvieron una conversación, que duró más de media hora, hasta que la presencia de un sargento falangista cortó el dialogo (…).
En el curso de la conversación nuestros milicianos tuvieron ocasión de comprobar el engaño en que se tiene a los soldados respecto a la situación del campo leal. (…)
Hubo un intercambio de prensa y los soldados de las líneas enemigas dieron a los nuestros “Arriba España” y “Diario de Navarra”, llevándose a cambio, ejemplares de “Tierra y Libertad”, “El Liberal”, “CNT del Norte”, “Euzkadi Roja”, “Ruta” y algunos otros.

Una de las posiciones republicanas en el monte San Pedro (Amurrio)

De cuando en vez los milicianos se dejan caer por los caseríos próximos a las posiciones o del cuartel en busca de huevos o leche. Por casa de Ángel Durana en Belandia (Bizkaia) se pasan alguna vez milicianos del Bakunin a comprar huevos.
Es habitual toparse con el comandante Olmos en su automóvil visitando las diferentes posiciones que guarnecen sus milicianos y desplazándose por los caseríos de Amurrio y Aiara en busca de comida para la tropa. En unos de estas visitas tiene un encuentro con un grupo de requetés que está haciendo lo propio en un caserío. La sorpresa inicial es mayúscula para ambos grupos, pasada la cual da comienzo un intercambio de disparos y la huida de Olmos y su chofer a toda velocidad.

A su llegada a Amurrio ya habían llamado la atención los milicianos anarquistas porque muchos vestían capas pluviales y otras vestiduras clericales que parecían exhibir a veces de modo provocativo. De hecho quemaron la biblioteca que los religiosos poseían en el edificio. Este comportamiento irreverente seguro que dio que hablar en Amurrio y todo el valle de Ayala, zona rural y conservadora donde la huella del nacionalismo y del tradicionalismo era muy profunda.
Pero aquí no acabaron los desaires de los muchachos del Bakunin a la religión, en una iglesia de la comarca donde se celebraba misa dos milicianos del Bakunin que habían accedido al templo mientras se celebraba la eucaristía; interrumpían constantemente al sacerdote.

Bueno, una vez estaban en misa y los nacionalistas, había… dos, mi hermano y otro vecino; eran muy amigos, muy…estaban allí a la entrada, o sea, debajo del coro. Y llegaron unos milicianos, dos milicianos con sus fusiles y haciendo comentarios en alta voz “mejor pegarle dos tiros al cura”y tal. Entonces sacaron ellos las pistolas “lo que vais a hacer es ahuecar el ala si no vais a quedar vosotros dos”Y… callaron ya y marcharon. Normal (Testimonio de Salvador Usategui).

Según nos cuenta Ángel Durana milicianos del Bakunin trataron de llevarse al cura de Belandia con intenciones nada halagüeñas y fue la intercesión de los vecinos la que evitó su detención y su posterior asesinato.

Poco antes de que de inicio la ofensiva del Ejército Nacional conducente a liquidar el frente vasco las tensiones entre la CNT y el Gobierno de Euskadi desembocan en la detención el 23 de marzo de 1937 del personal que se encuentra en el local donde se edita e imprime CNT del Norte. El local es incautado y cedido al Partido Comunista. La noticia d ella detención corre como la pólvora entre las unidades cenetistas y ante el temor de éstas se subleven deciden adelantarse y enviar tropas para neutralizar posibles motines. De este modo los batallones nacionalistas Araba y Gordexola apoyados por varias piezas artilleras toman posiciones alrededor del reformatorio de Amurrio e instan a los anarquistas a que entreguen pacíficamente las armas.
Las dos compañías que permanecen en el interior ocupan accesos y ventanas con las armas a punto. La tensión se puede cortar con un cuchillo. Manuel Ibarrola, gudari del Araba, es testigo de lo acaecido aquella jornada:

Entonces nos ordenaron de La Muera de Orduña, que estábamos en el cuartel… nosotros coger de madrugada y rodeamos el cuartel del Bakunin en Amurrio. (…). Nada, ni un tiro. Lo rodeamos todo, había un campo de fútbol al lado y no se si era para las 2 o las 3 de la tarde ya estábamos de vuelta en La Muera.
Hubo largas discusiones entre los comandantes nacionalistas y Olmos, el comandante del Bakunin, quien amenazaba con retirar del frente las dos compañías si los nacionalistas no se volvían a Bilbao.

Como declara Ibarrola finalmente nada grave sucede y la situación se resuelve de modo pacífico. La CNT se ve obligada a dar el brazo a torcer y sus batallones a regresar a la disciplina del Ejército. Muy pronto las disputas internas van a tener que aparcarse. El 31 de marzo el general Mola da comienzo a la ofensiva definitiva que ponga en sus manos Bilbao y toda Bizkaia.

Fuentes

  • Archivo Histórico de Euskadi/Euskadiko Artxiboa Historikoa (AHE/EAH)
  • Periódico CNT del Norte

Fuentes Orales

  • Ángel Durana.
  • Santos Guinea.
  • Ramón Ibarrola.
  • Isaac Olmos (Nieto del comanadnte del batallón).
  • Salvador Usategui.

Bibliografía

  • Aguirreazkuebaga, Joseba ; Urkijo, Mikel (DIR). Senderos de la Memoria. Relación de espacios vinculados a la memoria de la guerra civil. Vitoria-Gasteiz, 2015.
  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Aguirregabiria, Josu M.. La Batalla de Villarreal de Álava. Ofensiva sobre Vitoria-Miranda de Ebro. Noviembre y diciembre de 1936. Bilbao, 2015.
  • Azkue, Koldo. Araba, oi Araba! La Lucha en Araba por la Libertad de Euskal Herria. Bilbao, 2004
  • Azkue, Koldo. Irrintzi, Grito de Libertad. Hasta Marzo de 1937. Bilbao, 2006.
  • Chiapuso, Manuel; Jiménez de Aberasturi, Luis Mª. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
  • Mendivil Urquijo, Sebastián. Miliciano, Militar y Fugitivo. Memorias de un baracaldés. Bilbao, 1992.
  • Núñez Uribe, Félix. Amurrianos Ilustres. Ayto. De Amurrio, 1997.
  • Uribe, Eduardo; Tabernilla, Guillermo (coord. y adaptación). Un Miliciano de la UGT. Bilbao, 2007.
  • Vargas Alonso, F. Manuel. Anarquismo y Milicias de la CNT en Euskadi. Eusko Ikaskuntza, 1996

 

Sergio Balchada

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