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El 28 de julio de 1936 el último reducto que apoya el alzamiento en Donostia, los cuarteles de Loyola, capitula. Las columnas de voluntarios navarros que acuden a auxiliar a la guarnición sitiada deben replantearse la situación y derivar todos sus esfuerzos a la toma de Irún y al cierre de la frontera con Francia.

El coronel Alfonso Beorlegui se encuentra con que el puente de Endarlatza ha sido volado por los republicanos. Decide entonces tomar otra ruta y rodear las peñas de Aia, que supone ocupadas por el enemigo, a través del paso de Arritxulegi para caer sobre Oiartzun. En esta población es detenida la progresión de su columna el día 21 de julio llegando a ser comprometida su situación. No obstante el 26 recibe refuerzos avanzando hasta las afueras de Errentería, concretamente en el barrio de Ugaldetxo, lugar donde milicianos y fuerzas del orden presentan una dura resistencia. La Columna de Beorlegui se ve obligada a detenerse en Oiartzun y hacerse fuertes allí en espera de mejores oportunidades.

Milicianos en Alegia (Gipuzkoa) (Fondo Marín-Kutxa Fototeka.jpg)

Se conforma de este modo una línea defensiva para hacer frente a las columnas navarras, que apoyándose en el Endarlaza por un lado y continuando por las alturas de Pagogaña, Erlaitz, Peñas de Aia y el monte Pikoketa. Desde las alturas, sobre todo de Erlaitz, Peñas de Aia y Pikoketa; se hostiga de manera continua la línea de abastecimiento de la columna del coronel Beorlegui y el suministro a la tropa consecuentemente se ve afectado. Un problema que preocupa sobremanera a la oficialidad sublevada. El 7 de agosto el teniente coronel José Solchaga toma una decisión. El continuo hostigamiento del que es objeto su línea de suministros le conduce a elaborar un plan con el que emprender su eliminación.

El 11 de agosto La Columna Los Arcos se pone en marcha desde el caserío Ergoyen. El Pikoketa es guarnecido por escasa tropa compuesta por milicianos, entre las que hay dos mujeres, y carabineros. Son 20 combatientes. En su mayoría jóvenes comunistas de Irún. Disponen una ametralladora en el interior de un caserío y además cuentan con un cañón de 70MM. Todavía no ha amanecido. Llueve y una densa niebla parece querer engullir el paisaje. La aproximación del enemigo pasa desapercibida para los jóvenes milicianos. La inexperiencia en estas lides invita a la relajación y evita que tomen las medidas de vigilancia pertinentes en este tipo de situaciones. Todos se refugian de las malas condiciones climatológicas en el caserío. Craso error.

Los atacantes se aproximan en silencio a la posición. Tienen tiempo suficiente para desplegarse y realizar los movimientos ordenados con toda tranquilidad. Los descubren cuando es ya demasiado tarde. Tras la sorpresa inicial unos pocos milicianos consiguen huir, otro consigue ocultarse entre unos matorrales, se trata de Alejandro Colinas (Usabiaga-Rodríguez, 2006). Será testigo del horror que a continuación va a golpear a sus compañeros.

Requetés del Tercio de San Miguel en Gipuzkoa. (Fotografía en http://premindeiruna.blogspot.com)

Arrancada del interior del caserío la guarnición es pasada por las armas. Las dos milicianas violadas y torturadas cortándoseles los pechos (Jiménez Aberasturi, 2003). Posteriormente entierran los cuerpos en una fosa común.

Aquellos jóvenes eran los siguientes:

  • Mercedes López Cotarelo. 16 años. Juventud Comunista de Irún.
  • Pilar Valles Vicuña. 18 años. Juventud Comunista de Irún.
  • José María Arruti Idiaquez. 18 años. Juventud Comunista de Irún.
  • Víctor Genua Montiano. 25 años.
  • Jesús López Casado. 26 años. Partido Comunista.
  • Agapito Domínguez Taguada. 23 años. Juventud Comunista de Irún.
  • Bernardo Usabiaga Jauregui. 17 años. Juventud Comunista de Irún y sindicado en la FUE (Federación Universitaria Escolar).
  • Manuel Justo Alberti. 22 años.
  • Miguel Jacinto López. 39 años. Carabinero natural de Huete (Cuenca).
  • Vicente Argote. 40 años. Carabinero.
  • Agustín Miguel Bermejo. 39 años. Carabinero nacido en Zugarramurdi (Navarra).
  • Félix Luz Echevería. 27 años. Carabinero.
  • Ángel Braña López.

Los lamentables hechos de Pikoketa acaecidos el 11 de agosto de 1936, constituyen tal vez uno de los episodios más duros y dramáticos de la guerra en Guipúzcoa.

 

Sergio Balchada

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