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Carmen pagó por los pecados de su hermano José. Pero no sólo por ellos. A los ojos de los sublevados su familia resulta repugnante, incluso peligrosa. Y todo simplemente por las ideas que la señalan como desafectos al nuevo Estado que está naciendo.
La familia Echeverría Novoa es harto conocida en la Pontevedra de la época por sus hondas convicciones republicanas. José, el hermano de Carmen, es uno de los fundadores del Círculo republicano local. También es masón en la logia pontevedresa Helenes Nº 7. Cuando se produce el golpe de estado ejerce como gobernador civil de Bizkaia. Su enérgica actuación es crucial para desbaratar la trama golpista en Bilbao.


La familia pasa las vacaciones estivales habitualmente en la casa que poseen en Raxó (Poio, Pontevedra). Allí se encuentra Carmen cuando camisas azules y tricornios irrumpen en la paz de la casa. Reciben el aviso de que van a por ellos y tienen intención de rapar al cero a Carmen. La joven huye. Busca refugio en casa de un tío suyo en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra).
No se le permite ni un instante de descanso. La Guardia Civil ha seguido su rastro y se presenta en el domicilio de su tío. Vienen dispuestos a humillarla. Quieren rapar su preciosa cabellera rubia. Su tío se niega a permitirlo. Finalmente dada la amistad que lo une con el mando de la Benemérita vilagarciana se transige que sea él personalmente quien ejecute la infamia para facilitar a Carmen en la medida de lo posible el mal trago.
Llevan a Carmen de vuelta junto a su familia. Durante el trayecto es objeto de todo tipo de bromas y chanzas. La familia es condenada a arresto domiciliario. Durante los siguientes tres años tienen prohibido poner un pie fuera primero, del domicilio sito en la pontevedresa rúa da Oliva. Después continúa el arresto en el domicilio de uno de sus tíos,  el cual comparte junto a su prima Laura cautiverio con Carmen, su madre y sus dos hermanos. El mero pensamiento de tratar de huir se derrumba ante la fuerte vigilancia a la que son sometidos. Requetés en el portal y el en la primera planta, milicias la organización juvenil de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), las JAP (Juventudes de Acción Popular) en la segunda planta y un retén de falangistas en su propia planta.

Equipo femenino de Hockey de Pontevedra en el campo de El Progreso. Agachadas: Tercera por la izquierda Carmen Echeverría Novoa. (Foto en http://vellapontevedra.blogspot.com.es)

Les cortan la línea de teléfono. La radio es incautada y tampoco les está permitido tener acceso a la prensa. A pesar de todo se las ingenian para oir la radio del vecino de abajo. Para ello practican un pequeño agujero en el piso y con la ayuda de un fonendoscopio del médico de la familia, Clemente, el otro hermano de Carmen.
De vez en cuando reciben noticias del exterior a través de la sirvienta Aurora. Cada vez que regresa de la plaza de abastos es concienzudamente registrada para detectar cualquier inconveniencia que pueda traer de la calle. Por fortuna nunca detectan los pedazos de papel que traslada a la familia ocultos en la ropa. Sobretodo noticias de su hermano José y del transcurso de la guerra.
Tiempo después les permiten desplazarse a su casa en Raxó. La vigilancia ya es más relajada y solamente deben presentarse en el cuartelillo de la Guardia Civil de Sanxenxo todas las semanas.

Finalizada la guerra su hemano José se ve obligado a exiliarse a Sudamérica. A su hermano Clemente le impiden que tome posesión de la plaza ganada en oposición de profesor de Educación Física. Su hermana tampoco puede ejercer de enfermera.
A Carmen le volvió a crecer el pelo. Posiblemente no pudo reincorporarse al equipo de Hockey femenino en el que jugaba cuando los tiempos eran distintos. Ahora es otro el sol el que calienta el día a día.

 

Sergio Balchada

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