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El pueblo de Salé recibe con los brazos abiertos al contingente de 3000 moriscos llegados a Berbería expulsados en 1610 de Hornachos (Badajoz) por la corona de Castilla. Los nuevos vecinos de la villa parecen traer consigo implícitamente la promesa de generosos emolumentos para las arcas de su gobierno pues son conocedores de artes y oficios escasos en la zona y podrían activar el comercio local.
Pero las estaciones se van sucediendo y los moriscos no se adaptan a las costumbres que rigen en Salé:

Los moriscos expulsados de España vestían a la europea, sus mujeres iban descubiertas, los hombres gustaban de beber vino y la lengua en la que se expresaban habitualmente era la castellana. Incluso había algunos que se proclamaban cristianos y no hacían si no quejarse de la injusticia que padecían.

Finalmente la cordial convivencia parece resquebrajarse y los moriscos son expulsados de Salé. No se van muy lejos la verdad, al otro lado del río una kasbah abandonada parece esperarles como su nuevo hogar. Y allí fundan Nueva Salé. Enseguida la nueva ciudad conoce la prosperidad, sus nuevos moradores en connivencia con el sultán de Marrakech se lanzan a una nueva aventura comercial: La piratería. Nace así la República corsaria de Salé al servicio del sultán. Y dicha profesión lleva consigue pingües beneficios con la venta del principal botín obtenido que no son otra cosa que esclavos.

Piratas berberiscos (Fotografía en http://www.abc.es)

La pequeña flota de apenas cuatro naves con la que dan comienzo a su lucrativa empresa en 1617 va medrando con el paso del tiempo y dicho sea de paso, no hacen ascos a nación ninguna. Cualquier pabellón es bienvenido para el abordaje. Pero en lo que realmente son buenos es en las razzias a las costas españolas. Su conocimiento del territorio, su dominio del idioma y sobretodo la existencia de espías y enlaces en pueblos costeros posibilitaron que sembrasen el terror por aquellos pagos.
Aunque la mayor hazaña de estos marinos parece sin duda increíble. Capitaneados por un lobo de mar, por un renegado holandés a la cabeza de una flota de X navíos el litoral islandés vio con extrañeza la llegada de una extraña flotan en la cual restallaban al viento los pabellones de Salé: la espada de dos hojas sobre fondo verde y la media luna con rostro de oro, que brillaba sobre una tela roja. Su capital Reikiavik no se libró del preceptivo saqueo y muchos de sus moradores dieron con sus huesos en los mercados de esclavos de la Berbería.

Jabeque (Fotografía de http://www.cuervas-mons.com)

El sueño duró hasta 1636 cuando las tensiones internas condujeron a los habitantes de Nueva Salé a una cruenta guerra civil que acabó por destruirles para alivió de las naciones europeas. Fueron 30 años de indiscutible dominio del Mare Nostrum.

 

Fuentes

– Ballano, Fernando. Españoles en África. Piratas, Exploradores y Soldados. Ediciones Nowtilus, 2013.

– Gómez, Javier. La República Pirata de los 3.000 Moriscos Extremeños. El Mundo, 29/11/2009.

– Mira Caballos, Esteban. Los Moriscos de Hornachos: Los que se fueron y los que se quedaron. En Temas de Historia y Actualidad, http://estebanmiracaballos.blogia.com, 2010.

  Sergio Balchada

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