Etiquetas

, , ,

Cuando atravesaron las puertas del castillo de A Rocha Forte no sabían que marchaban hacia la muerte. A la cabeza del grupo con paso firme caminaba el poderoso noble Alfonso Suárez de Deza …que era al tiempo el mayor infanzón de Galiçia (Aponte, 1986). Junto a él estaban 11 de los prohombres del concejo de Santiago de Compostela entre estos sabemos que lo acompañaban : Juan Varela, los hermanos Pedro Fernández de Andrade y Fernán Pérez de Andrade; Martín Martínez, Juan García de Mesía y Gonzalo Yáñez. Era la mañana del 16 de septiembre de 1320.


Atrás quedaban las humillaciones y descalabros por las que el nuevo arzobispo de Compostela, el francés don Berenguel de Landoria, había tenido que sufrir para quebranto de su honor. El noble de los Deza había sido un grano en el culo del clérigo desde que allá por 1318 los vecinos de la ciudad del apóstol le habían negado la entrada a su ciudad y el debido pleito homenaje como su señor natural. Mas no se habían detenido ahí las adversidades y los desencuentros con los compostelanos liderados por el infante de Castilla don Felipe y el díscolo Alfonso Suárez de Deza, a la sazón Adelantado Mayor de Galicia.

Representació de Alfonso Suárez de Deza (Fotografía en http://rochaforte.info)

El pulso entre el arzobispo y el concejo de la ciudad que pugnaba por abandonar la protección de la Mitra y pasar a ser considerada de realengo daba comienzo. Ya de por si el nombramiento de un extranjero por el papa de Avignon Juan XXII para ocupar la sede catedralicia había sido una decisión muy arriesgada. Y el motivo no era otro que la desesperación del Santo Padre por amarrar los suculentos impuestos que la ciudad gallega generaba. Sus arcas estaban exhaustas debido a la desmesurada obra de su nuevo palacio lo obligaban a tamaña medida que sabía impopular de antemano. El dominico Berenguel era la mejor baza: Hombre culto y persuasivo que se le suponía sabría llevar a buen puerto las posibles negociaciones tanto con la corona castellana como con los rebeldes compostelanos.
Entre 1318 y 1320 se sucedieron todo tipo de desencuentros y acuerdos rotos en el último momento e incluso con la quema del palacio arzobispal erigido dentro de la ciudad y la cautividad del francés en el sepulcro del apóstol poco más de diez días. Dos años de innumerables negociaciones que no conseguían resquebrajar la tozudez de Alfonso Suárez. La paciencia del prelado se iba agotando como es de suponer y buscó alianzas en donde pudo acudiendo al rey de Portugal Dinís I con el que se reunió en Pontevedra. Fue en el transcurso de esta entrevista cuando recibió la noticia de la quema del palacio episcopal.
Ahora si el cuenco de su paciencia se vio desbordado. Reclutó un ejército con el que puso sitio a Santiago además de arrasar con los campos de cultivo extramuros de la misma. Aún así los vecinos de Santiago le hicieron frente con bravura y no se amilanaron. El arzobispo cambió entonces de táctica, dirigió sus requerimientos a la reina regente María de Molina durante la minoría de edad de su nieto el futuro Alfonso XI. Después de varios plantes de la reina consiguió que lo recibiese en Tordesillas. En resultas de dicha audiencia fray Berenguel fue testigo que como la reina conseguía que su hijo don Felipe se amilanara ante la autoridad materna y regresase al redil dejando a su suerte al Adelantado Alfonso Suárez de Deza. También consiguió de la regente que le dejas en concepto de rehenes a dos procuradores de Santiago que casualmente se encontraban en la villa para hacer valer las aspiraciones del concejo. Eran Pedro Yáñez del Campo y Martín Bernárdez.
Con estos dos seguros en su poder y el apoyo de la corona Berenguel regresó a Galicia y tras dar un gran rodeo se instaló el 30 de agosto de 1320 nuevamente en la Rocha Branca desde donde despachó cartas al concejo de la ciudad anunciándoles a quienes mantenía retenidos y citándoles en su fortaleza para arreglar de una vez por todas el asunto que los ocupaba desde hacía demasiado tiempo. Y es así como llegamos a la mañana del 16 de septiembre cuando los representantes del concejo compostelano traspasan las puertas de la fortaleza A Rocha Forte que se levanta muy cerca de la ciudad.

Suárez de Deza que conocía las disposiciones reales y la retirada del infante Don Felipe entraba a aquella entrevista dispuesto a ceder ante los requerimientos del arzobispo, en cambio los miembros del concejo municipal no deseaban soltar la presa con tanta facilidad. Ambas partes se sentaron a dialogar en la capilla de de Santa Eufemia que tenía la fortaleza. El tiempo pasaba y el acuerdo no llegaba.
Nunca por lo que veo podrán tener fin estos acuerdos ya que cambiáis continuamente lo que vosotros mismos habéis dicho y prometido. Pues ayer os concedí cuanto pedíais, bajo tal promesa y pacto, que a menos que cumplierais hoy todo lo prometido se rompería la tregua establecida entre nosotros y vosotros. Y pues nada habéis cumplido ni, como parece a primera vista, tenéis intención de cumplirlo, habéis venido aquí fuera de la tregua. Salid de la capilla, y yo con mi Cabildo y mis vasallos deliberaré sobre vuestras nuevas peticiones. (Landoria,1983)
Así se hizo éstos se retiraron a una sala contigua donde a buen seguro continuaron debatiendo las propuestas del arzobispo. En un momento dado hizo aparición en la estancia monsieur Beltrán Rousiñol, mayordomo de fray Berenguel, con una partida de hombres armados y se consumó el fatídico final de esta historia. La cabeza de Alfonso Suárez de Deza rodó sobre el pavimento de un certero mandoble de monsieur Rousiñol y sus acomopañantes fueron pasados a cuchillo mientras, al lado de la citada estancia el arzobispo decía misa con el eco de la matanza de fondo.

Berenguel de Landoria (Fotografía en http://rochaforte.info)

Las cabezas de los díscolos santiagueses y del Adelantado de Galicia fueron colgadas de las almenas como macabra advertencia para los moradores de la ciudad. Apenas dos semanas después Fray Berenguel de Landoria entraba vencedor en la ciudad santa del apóstol rodeado de su séquito y con toda la solemnidad que tal evento requiere. Del concejo recibe ahora la rendición incondicional y el pleito homenaje que se había demorado dos largos años.

Fuentes

  • Armesto, Victoria: Galicia Feudal. Vigo, 1971.
  • Aponte, Vasco de: Recuento de las Casas Antiguas del Reino de Galicia. Santigo de Compostela,1986.
  • Equipo de Investigación “Galicia hasta 1500”: Hechos de Don Berenguel de Landoria, Arzobispo de Santiago (Introducción, Edición Crítica y Traducción). Santiago de Compostela, 1983.
  • García Oro, José: Galicia na Baixa Idade Media. Igrexa, Señorío e Nobreza. Noia, 1999

Sergio Balchada

Anuncios