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(El presente artículo lo publiqué originalmente el 17/10/2015 en http://lubakikoak.com)

La Batalla por Irún.

Estabilizado el frente, a principios de agosto en la zona del Bidasoa después de los combates acontecidos en Rentería, el coronel Beorlegui considera que es llegado el momento de caer sobre Irún. Para que la población pase de manos, primero debe rebasar las dos líneas defensivas que los republicanos han establecido para detenerlos. La primera barrera la componen los montes Pikoketa, Gorostiaga, Erlaitz y Pagogaña, contando también con las posiciones de Peñas de Aya y Endarlaza. La segunda línea tiene como bastión el monte San Marcial, acompañado de los altos de Elaiza y Zubelzu, así como también con el cuartel de carabineros de Puntza.(1)

Teniente Coronel José Solchaga

Teniente Coronel José Solchaga, Brigadas Navarras
Fotografía en http://www.euskomedia.org

El 7 de agosto, el teniente coronel José Solchaga, decide que es imperioso eliminar los reductos desde los cuales hostigan la línea de suministros y, de paso, posibilitar la progresión hacia la frontera. Para ello comienza la operación con una acción sorpresa que consigue arrebatar Pikoketa. Seguidamente, la madrugada del 15 de agosto, la columna Ortiz de Zárate asalta Erlaitz y Pagogaña; el combate es feroz y los milicianos gallegos se defienden con unos “cañoncitos” y blindados artesanales(2), posiblemente fabricados en Trintxerpe. En Erlaitz encontramos como jefe de centuria al socialista ferrolano José Suárez Hermida(3), que había llegado en el Arkale. En el ataque participa el regimiento América que debe retirarse con cuantiosas bajas; esa tarde se realiza por segunda vez un asalto, esta vez a cargo de las 2ª y 3ª Cías. del Tercio de Lacar, que se ve coronado por el éxito. Simultáneamente, García Valiño despliega 3.000 hombres ante Peñas de Aya y toma la posición.(4)

A partir de este momento la guerra toma otro rumbo, otro cariz; sobretodo con la llegada de refuerzos del ejército africano y de los primeros aviones y tanques ligeros italianos. Para completar el cerco, ya desde principios de agosto, los cañones del crucero Almirante Cervera, el destructor Velasco y el acorazado España, no dejan de castigar a la población, junto con algunos aviones italianos que bombardean Pasajes, Irún y Hondarribia.

El día 19, los rebeldes reinician la ofensiva castigando el flanco izquierdo republicano, Elaiza y Zubelzu; este sufre la embestida de la columna García Valiño, que consigue desalojar a sus ocupantes. Será por poco tiempo, un contraataque leal echa por tierra el triunfo rebelde. Fracasados estos intentos, la aviación se ensaña con el monte San Marcial, como preludio de los asaltos que no modifican el statu quo.(5)

El 31 amanece con una lluvia de obuses y granadas sobre las posiciones en San Marcial, se persigue el ablandamiento tanto físico como moral de los combatientes. El asalto da comienzo cuando cesa el bombardeo, distribuidas las fuerzas en dos columnas:

  • Columna del coronel Utrilla: 4 Cías. del requeté; 2 Centurias de Falange y 1 Cía. del VII Bon. de Montaña de Flandes.
  • Columna del teniente coronel Los Arcos: 5 Cías. del Regimiento América; 5 Cías del Requeté y la II Bandera del Tercio de la Legión.(6)

El objetivo no es tomado y las fuerzas deben retirarse a los puntos de partida. En la defensa de San Marcial, la Centuria del ferrolano José Suárez Hermida, a buen seguro está exhausta y satisfecha por la exitosa defensa, pero no saben lo que les viene encima.

Milicianos en San Marcial

Milicianos en el monte San Marcial (Gipuzkoa).
Fotografía en http://www.asociacionrepublicanairunesa.org

Se repite el mismo guión el día 1 de septiembre: los bombardeos se suceden mañana y tarde acompañados de aviones italianos; en uno de los ataques García Valiño es herido y evacuado. Las milicias populares aguantan el chaparrón una vez más.

Al día siguiente nuevamente se repite el bombardeo que precede el avance de la infantería; la refriega se extiende a lo largo de toda la mañana y a las 15 hrs los legionarios ocupan la cumbre de San Marcial.(7) Simultáneamente, tanques italianos desalojan el cuartel de carabineros de Puntza; las milicias se repliegan sobre la ermita donde resisten el embate hasta las primeras sombras de la noche, momento en que los rebeldes consiguen al fin el control del monte.(8)

El 4 de septiembre la República pierde Behobia y el puente Internacional, el cerco sobre Irún es asfixiante y nadie confía en un desenlace venturoso.

El 5 Irún cae en manos de los sublevados, pero todavía se resiste en el puente internacional; por ello, el propio Beorlegui acompaña a una columna de tanques, con el fin de observar la situación e impartir las órdenes pertinentes. Mientras estudia los reductos del enemigo es herido e una pierna. Tras ser atendido con una cura de urgencia, prosigue realizando sus funciones en primera línea; lo que en un principio parece una herida sin importancia, derivará en el fallecimiento del militar a los pocos días.

En la retirada, milicianos anarquistas incendian algunos edificios de la villa, algunas voces en los sectores más conservadores culpan a gallegos y asturianos de los incendios.(9)

En los combates de Irún, José Cadabal Cadabal, afiliado a Avance Marino, es dado por desaparecido(10); otros consiguen llegar a Francia y regresar a territorio republicano, gracias a un tren fletado por el gobierno de León Blum.

La Toma de Donostia.

Las milicias del Frente Popular se repliegan para defender la capital. Se establece la nueva línea defensiva entre el Jaizkibel y el alto de Gaintziruzketa; por el sector de Hernani-Astigarraga se encastilla Santiagomendi. Precisamente, esta última posición es responsabilidad de la CNT, y ésta la pone bajo la batuta de los gallegos de Trintxerpe, comandados por un asturiano, hasta totalizar casi a 50 milicianos de origen galaico en Santiagomendi; algunos de ellos son: Los hermanos Juan y Donato Armental de Corrubedo (A Coruña); Manuel Parada Rosendo de Posmarcos (A Coruña); Juan Miguez Esteiro de Redondela (Pontevedra); o Manuel Cervo Maceda de Viveiro (Lugo).

Civiles vascos evacuados observan los combates y bombardeos en Irún

Civiles vascos evacuados observan los combates y bombardeos en Irún desde la orilla francesa.
Fotografía en http://hendayetxingudi.canalblog.com

La moral se había derrumbado con la pérdida de Irún y el poderío técnico del enemigo era claramente superior al propio; la carencia de medios en el lado republicano era desesperada:

Teníamos orden de permanecer agachados y vigilantes sin disparar ni un solo tiro, porque teníamos poca munición.(11)

La posesión de Santiagomendi se hace vital porque controla unos de los accesos a la capital y además, su captura puede actuar de efecto dominó para el derrumbe del frente en Rentería y la toma de Hernani y Astigarraga.

El 7 de septiembre la columna Los Arcos conquista Gaintzirusketa, enlazando de este modo con sus camaradas en Oiartzun. Como era previsible, cuatro días después, los combates se trasladan a Hernani y Santiago mendi, donde revisten dureza. Será el 12 cuando se tomen al asalto las posiciones guarecidas por los muchachos de Avance Marino. Jesús Carballo testigo excepcional de los combates nos cuenta

“..vimos que desde unos caseríos situados a nuestra derecha, estaban pasando soldados en dirección a la ermita. El jefe ordenó disparar con el alza del fusil a seiscientos metros, (…). Se les veía pasar de uno en uno, y la orden era de disparar cuando se les viera bien porque teníamos poca munición. El asturiano, cogió uno de los morteros y lo instaló por delante del parapeto.” (12)

La Junta de Defensa de San Sebastián convoca una reunión de urgencia, el cariz de los hechos insta a tomar una complicada decisión. La ciudad se ve rodeada por tres cuartas partes; Lezo y Pasajes cañoneadas desde el Jaizkibel, los rebeldes han cortado el suministro de agua y electricidad; se pretende sondear a cada grupo político en la conveniencia de persistir la lucha en la ciudad, con su consecuente destrucción, o evacuarla mientras todavía haya tiempo a Bizkaia, porque el enemigo parece no darse prisa en cortar la carretera a Bilbao.

Finalmente se concluye evacuar de Donostia, de la forma más ordenada posible, a la población. De una población de unos 80.000 habitantes, alrededor de 50.000 donostiarras eligen el destierro(13); los pescadores gallegos ponen a disposición de las autoridades los bous de pesca, para transportar a los miles de evacuados; otros huyen por la carretera con sus enseres personales a pie, en coches, camionetas, en los camiones blindados, autobuses; el abanico es amplio porque los trenes también fueron utilizados como medio de evacuación.

Requetés entrando en Donostia

Requetés entrando en Donostia (Gipuzkoa).
Fotografía en Fondo Pascual Marín de la Fototeka Kutxa

Jesús Carballo, tras sortear diversas vicisitudes, consigue llegar a Pasaia por la noche. Lo recibe una villa silenciosa, desierta y a oscuras. Acude al puerto y constata que la mayor parte de la flota ha zarpado y algunos pescadores de Trintxerpe tratan de hundir un barco en “Punta Cruces“, con el objeto de bloquear la entrada al puerto.(14) El navío en cuestión es el vapor “Jata Mendi“, y los pescadores que se afanan en su hundimiento son pescadores afiliados al sindicato “Alianza Marítima”(15). Jesús Carballo será uno de los últimos milicianos en evacuar Pasaia.

A la mañana siguiente, los pasos de los requetés alteran el silencio reinante, ocupan Pasaia sin resistencia, parece que todos se han ido.

“Trintxerpe, cuando las tropas de Franco, al frente de Beorlegui, entraron, se fue toda la gente y también se llevaron todos los barcos. Sólo quedó un barco en construcción que lo estábamos haciendo nosotros. Por la calle sólo se oía el maullar de los gatos que salían a los balcones. El hecho de que dejen Trintxerpe hay que tener en cuenta que era un foco de CNT – FAI, tipo comunistoide, y de allí la huída. Con el tiempo fueron regresando.” (16)

A su paso, las milicias en retirada van volando los puentes para dificultar la marcha del enemigo que le pisa los talones. En las alturas próximas a Eibar se establecerá el nuevo frente a principios de octubre. Agotadas las fuerzas tras los combates en el Kalamua y sus inmediaciones, el sector se estabiliza hasta el año próximo.

El éxodo de guipuzcoanos es continuo y pronto supondrán un serio problema para el naciente Gobierno de Euzkadi.

Sergio Balchada


(1) Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
(2) Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
(3) Información facilitada al autor por el investigador gallego Dionisio Pereira.
(4) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(5) Ibídem.
(6) Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
(7) Ibídem.
(8) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(9) Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
(10) Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
(11) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(12) Ibídem.
(13) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(14) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(15) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(16) Ibídem.


Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los Últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011.
  • Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
  • Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
  • Barruso Barés, Pedro. Violencia Política y Represión durante la Guerra Civil y el primer Franquismo (1936-1945). San Sebastián, 2005.
  • Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
  • Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
  • De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978.
  • Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
  • Fraser, Ronald. Recuérdalo tú y recuérdalo a Otros. Historia oral de la guerra civil española. Tomo I y II, Barcelona, 1979.
  • Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
  • Iparragirre, Pilar. Félix Likiniano. Miliciano de la Libertad. Tafalla, 1994.
  • Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
  • Jiménez de Aberasturi, J.C. (Dir.). Historia de Rentería. Ayto. de Rentería, 1996.
  • Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
  • Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
  • Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donosita, 2006.
  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
  • Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.

Otras Fuentes

  • Testimonio de Mateo Balbuena en entrevista realizada en su domicilio el día 3/06/2010.
  • Periódico “Frente Popular”.
  • Archivo Irargi.

Sergio Balchada

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