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Robert Bruce I de Escocia agoniza en su lecho. Su cuerpo carcomido por la lepra y su alma por los remordimientos que algunos hechos luctuosos de su azarosa vida y la excomunión, que como una pesada losa, impide que alcance su sitio junto al Altísimo y por lo tanto la salvación eterna.
Familiares, amigos y leales compañeros de armas se arremolinan alrededor del lecho de muerte, son conscientes de que de un momento a otro su rey expulsará su último aliento.
Mas Robert Bruce no ceja de darle vueltas en la cabeza a una idea ya recurrente desde que sabe que es inevitable detener el paulatino progreso de la enfermedad que sufre; ha asesinado a un hombre en suelo sagrado, con alevosía; y Dios Todopoderoso le ha enviado este terrible castigo divino.


Ocurrió hace 23 años en la abadía de Greyfriars. Concretamente el 10 de febrero atrajo mediante engaños a suelo sagrado a John Comyn El Rojo, también pretendiente al trono de Escocia y enemigo acérrimo del monarca inglés Eduardo I; personaje poderoso y mejor considerado para ceñir la corona escocesa. En la citada abadía y ante el altar mayor Robert Bruce apuñala al noble y elimina así a un importante competidor, esta acción le valdrá la excomunión.

Robert Bruce I (Fotografía tomada de www.angrypict.co.uk)

Robert Bruce I (Fotografía tomada de http://www.angrypict.co.uk)

Acorralado por la culpa solicita a su gran amigo y leal caballero James Douglas un postrero servicio; que su corazón sea extirpado de su pecho, embalsamado y conducido a Tierra Santa y depositado en el templo de Jerusalén, por aquellos días en poder de los musulmanes. Dicho y hecho, el corazón del rey es extraído de su pecho y depositado en un pequeño relicario de plata.
James Douglas El Negro arrastra una aureola de guerrero implacable, valiente hasta la saciedad y temerario; en 1314 lo demuestra con creces en la batalla de Banockburn cuando con el ejército inglés en desbandada persigue implacablemente al rey inglés Eduardo II y a su mesnada hasta la ciudad de Dunbar donde éste consigue refugiarse. También da muestras de arrojo en la batalla de Stanhope Park en el verano de 1327, al frente de una carga de caballería sorprende al amanecer a los ingleses entrando a saco en su campamento asestándoles una humillante derrota de la que su rey Eduardo II huyó a uña de caballo con el rabo entre las piernas.
James Douglas se cuelga del cuello el relicario y con un escaso contingente formado de 6 caballeros y 26 escuderos zarpa del puerto de Berwick en la primavera de 1330; el navío arriba a Flandes lugar en el que ve incrementada la hueste cruzada admirados los flamencos de la singular misión que se traen entre manos los escoceses. De Flandes recalan en Galicia. Allí no desaprovechan la ocasión para peregrinar al sepulcro del apóstol Santiago y orar para que aparte peligros y avatares nefastos que puedan dar al traste con la empresa. En Compostela posiblemente se entrevistan con el arzobispo Berenguer de Landoira y es mediante su concurso que conocen como el papa Juan XXII ha bendecido un año antes con el signo de la cruzada la campaña auspiciada por Alfonso XI de Castilla contra el emirato de Granada de Muhamad IV.
Es probable que lo complicado y peligroso de la empresa sumado a las ganas de regresar cuanto antes a su tierra natal, decantan al noble escocés a redirigir sus pasos a Sevilla para unirse al monarca castellano y redimir el alma de su amigo participando en una cruzada bendecida por el padre de la Iglesia.

Jinetes nazaríes (Fotografía tomada en www.larazon.es)

Jinetes nazaríes (Fotografía tomada en http://www.larazon.es)

Alfonso XI queda impresionado por la historia con la que vienen cargando aquellos extranjeros, más aún cuando Douglas El Negro le asegura que no perseguen riquezas ni soldada; si no tan sólo alcanzar la gloria al servicio de Dios.
El 7 de agosto de 1330 el ejército de Alfonso XII da comienzo el asedio a la ciudad de Teba (emplazada al noroeste de la actual provincia de Málaga), población fronteriza defendida por la imponente fortaleza de La Estrella y lamida por las aguas del río Guadalteba. El monarca además de contar por tropas castellanas, dispone también del apoyo de huestes portuguesas y aragonesas; así como también de una heterogénea fuerza de combatientes ingleses, alemanes y borgoñones que organiza bajo las órdenes del noble escocés. Enfrente se encuentra el temible general Ozmín apoyado por cerca de 6000 guerreros, perro viejo en estas lides que pronto se va a mostrar como un hueso duro de roer.

Comienza el adalid musulmán hostigando a las tropas cristianas utilizando a su caballería ligera que haciendo uso de la táctica de la torna e fuye fprovoca importantes bajas entre los castellanos sin presentar formalmente batalla. Se llega de esta guisa al 25 de agosto. Ozmín elige este día para asestar el golpe definitivo y destruir a los sitiadores; para ello decide dividir sus fuerzas en dos grupos con el objetivo de entrar como una exhalación en los reales castellanos con uno de ellos mientras el otro lleva a cabo una maniobra de distracción en el río Guadalteba que conduzca a la mayor parte de los combatientes cristianos lejos de su campamento y lo deje desguarnecido.
El viejo Ozmín no consigue su propósito, Alfonso XI no se traga la añagaza y mantiene al grueso del ejército protegiendo el campamento. Las tropas moras que combaten en el río emprenden entonces la retirada perseguidos precisamente por James Douglas y sus hombres, aunque advertidos de la estratagema del torna y fuye parecen haberla olvidado en el calor de la batalla. Una vez llegan al río salta el resorte y son envueltos por un considerable número de enemigos que los doblan en número, los escoceses son masacrados. Es entonces cuando la historia se vuelve leyenda, James Douglas sabiéndose perdido, arrancó el relicario de su cuello y lanzándolo contra los agarenos picó espuelas en una carga imposible al tiempo que gritaba:
Muéstrame el camino, corazón valiente (Braveheart, en inglés), como siempre hacías, que yo te seguiré o moriré.

Castillo de la Estrella de Teba (Fotografía de www.ruralidays)

Castillo de la Estrella de Teba (Fotografía de http://www.ruralidays)

A orillas del Guadalteba fallecía en aquella jornada James Douglas El Negro. Los escasos supervivientes que lo habían acompañado en tan fantástica aventura toman la decisión de hervir su cuerpo y así desprender la carne de los huesos. Éstos son trasladados a su tierra natal mientras que los restos perecederos son enterrados en suelo de Castilla. Otra vez la leyenda se inmiscuye en el relato histórico para inferir cómo pudo ser posible que el relicario cayese nuevamente en manos de los esforzados escoceses y el bravo corazón del rey Robert pudiese ser enterrado en la abadía de Melrose. Según se cuenta a oídos de Muhamad IV llegó la quimera que había conducido a Douglas desde tierras tan lejanas desafiando toda lógica, impresionado ordenó que una guardia de honor escoltase e hiciese entrega a Alfonso XI tanto del relicario como de los cuerpos de los guerreros escoceses muertos en la batalla. Una lección sin duda de honor que se sobrepuso a la toma de Teba por parte de los castellanos cinco días después de la muerte de James Douglas.

En 1995 Mel Gibson estrenaba la película “Braveheart” la cual narra la vida de Wiliam Wallace, uno de los héroes escoceses por antonomasia; el guión de Randall Wallace no obstante está basado en un un poema épico posterior a los hechos que describe: The actes and deidis of the illustre and vallyeant campioun schir William Wallace. Gibson a buen seguro prefirió tomarse esta importante licencia artística para imprimir mayor relevancia y épica a la figura del protagonista del film cuando realmente el genuino Braveheart fue otro como acabamos de ver: Robert Bruce I.

Fuentes

  • García Fernández, Manuel. Escocia en Andalucía. Sir James Douglas y la cruzada deTeba de 1330, Revista Andalucía en la Historia, Nº 41, 2013.
  • Marínez Mado, El corazón “español” de Braveheart, Revista Historia de Iberia Vieja, 2016.
  • Rojas Gabriel, Manuel. Guerra de asedio y expugnación castral en la frontera con Granada. El reinado de Alfonso XI de Castilla como paradigma (1325-1350), Proyecto de investigación de la Dirección General de Enseñanza Superior del Ministerio de Educación y Cultura titulado: Guerra y frontera en la Edad Media peninsular.
  • Historias de la Historia, Blog, El verdadero “Braveheart” no fue William Wallace. http://historiasdelahistoria.com/2012/02/16/el-verdadero-braveheart-no-fue-william-wallace

Sergio Balchada

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