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Los últimos estertores de la contienda muestran un cuadro dantesco de las calles de Barcelona. Los continuos bombardeos de la aviación Nacional obligan al pequeño Isaac de 12 años a residir junto a su madre y su abuela prácticamente de continuo en los túneles del metro, hacinados junto a cientos de refugiados hambrientos, asustados y con la moral totalmente deshecha.

La mañana del 26 de enero de 1939 el pequeño Isaac sale de los túneles a la plaza de Catalunya, aferra una caja que ha viajado con él desde Bilbao hace ya más de año y medio donde guarda unos soldados de plomo de los que no quiso desprenderse en la precipitada huída de la capital vizcaína. Tranquilamente se sienta a la entrada del metro y va sacando los soldaditos, juega con ellos recreando tal vez batallas en las que   ha participado su padre que dio su vida por la causa.

Uno de los soldaditos enarbola la bandera de la República española, la misma que quizás precede la marcha de los soldados sucios y desarrapados que desfilan cansados y cabizbajos atravesando la plaza para perderse por una calle que les lleva al norte, a Francia. Una vez han pasado Isaac reanuda la batalla en la que los soldados de plomo están inmersos; se para a pensar un momento, y a continuación comienza a rayar los colores de la bandera tricolor que empuña el soldado.

Transcurre apenas media hora cuando por la misma calle por la que hizo aparición aquel remedo de batallón andrajoso y derrotado, puede ver como otros soldados bien distintos a los anteriores van apareciendo; en ellos se huele la victoria. Una vez más deja de lado su particular batalla y contempla el paso de aquellos soldados limpios y afeitados, uno de ellos se detiene y echa un vistazo al despliegue de soldaditos atinado por el niño y luego lo mira a él: Qué chaval, ¿Quien va ganando?. Isaac lo mira asustado y al rato responde: Los nacionales…

Isaac Olmos Rojo era el padre del pequeño que inicia esta historia, anarquista vallisoletano nacido en Peñafiel en el seno de una familia conocida en el pueblo como Los Pajarillos. Ante la escasez de oportunidades en su tierra natal y ya con treinta y tantos años se desplazó junto a su madre a Bilbao en busca de un futuro mejor.

La bilbaína calle San Francisco en 1934 (Fotografía en https://azulbilbao1933.wordpress.com/)

La bilbaína calle San Francisco en 1934 (Fotografía en https://azulbilbao1933.wordpress.com/)

Consiguieron alquilar una habitación en una buhardilla sita en el nº 2 de la calle General Castillo en el barrio bilbaíno de Bilbao la Vieja. En dicha vivienda vivían junto a su casera y la hija de ésta María Pueyo Solaetxe, una muchacha de 15 años, que enseguida se enamoró del anarquista siendo este amor correspondido a pesar de la importante diferencia de edad. Enseguida la madre de la muchacha se percata de los amoríos de su hija con el inquilino, desaprueba la relación y para evitar males mayores decide rescindir el contrato de alquiler del vallisoletano y de su madre. Mas la joven María Pueyo segura de sus sentimientos consigue convencer a su madre para que cambie de opinión, a regañadientes la matriarca accede a los deseos de su hija e Isaac Olmos permanece en el domicilio. Finalmente acaban contrayendo matrimonio.

Olmos reparte su tiempo trabajando en la imprenta Elexpuru como cajista, en el sindicato de la CNT sito en la plaza Fleming donde llega a ejercer de secretario del mismo y las lecturas de libros sobre anarquismo y libertad sexual. Además, gran amante de la montaña, en cuanto dispone de algo de tiempo su espíritu inquieto le lleva recorrer los montes vizcaínos; llegando a construir junto a un compañero y su hijo en la conocida Fuente del Espino una pequeña cueva donde pasar las semanas estivales.

El Comandanate Isaac Olmos Rojo en el frente de Álava (Fotografía Fundación Anselmo Lorenzo)

El Comandanate Isaac Olmos Rojo en el frente de Álava (Fotografía Fundación Anselmo Lorenzo)

No obstante a su pasión por los picos y las veredas el día en que se produce la rebelión de los militares Isaac Olmos se encuentra leyendo en su domicilio, a través de una ventana abierta escucha la noticia radiada que le llega de casa de un vecino; no se lo piensa dos veces toma una pistola que oculta en el domicilio y acude junto a otros compañeros a la sede del sindicato. Su mujer e hijo[1] no saben de su paradero en unos cuantos días, para ellos resulta un misterio que hizo y donde estuvo Isaac Olmos.

A su regreso portaba un correaje del ejército y traía consigo varios fusiles. Enseguida dan comienzo febriles jornadas en el sindicato, hay que organizarse y además repeler a los militares golpistas que son dueños de la practica totalidad de la provincia de Álava y amenazan desde Navarra con hacer lo propio con Guipúzcoa.

Una vez, en septiembre del 36, cae en su totalidad Guipúzcoa en manos de los rebeldes; el 7 de octubre se conforma el Gobierno de Euskadi con capital en Bilbao y dan comienzo los esfuerzos para dotarlo de un ejército que pueda hacer frente a las tropas sublevadas. Cada organización política y sindical va conformando sus propios batallones[2], la CNT no es menos y consigue poner en liza 6 batallones: CNT 1 Bakunin, CNT 2 Malatesta, CNT 3 Isaac Puente, CNT 4 Sacco Vanzetti, CNT 5 Durruti y CNT 6 Celta.

Aunque en un principio no le es asignado el mando, finalmente, es elegido para ejercer de comandante batallón CNT   Nº 1 Bakunin; posiblemente pesó en esta elección su larga trayectoria en el sindicato así como también que hubiese servido como sargento en la guerra de África.

En noviembre el batallón toma posiciones en el frente de Álava guarneciendo 11 posiciones discontinúas a los largo del frente, como acuartelamiento se establece el reformatorio de Amurrio cuyos ocupantes son reubicados en la cercana población de Laudio. Una vez en Amurrio el comandante Olmos decide cerrar la iglesia de la población para evitar posibles profanaciones y destrucciones en la misma; otra medida que adopta nada más llegar consiste en la eliminación de “buzones” donde se depositan denuncias anónimas de derechistas. Estas dos medidas no parecen gustar en demasía a algunos de sus hombres y enseguida comienzan a apodarle en susurros “El Fachilla”.[3]

Milicianos del Batallón CNT Nº 1 Bakunin en Txibiarte (Fotografía Fundación Anselmo Lorenzo)

Milicianos del Batallón CNT Nº 1 Bakunin en el monte San Pedro (Fotografía Fundación Anselmo Lorenzo)

Indiferente a estos cuchicheos prosigue sin percances sus labores de comandante, supervisa la construcción y mejora de los parapetos así como también los relevos de las compañías; mientras dos descansan en Amurrio las dos restantes ocupan las posiciones de primera línea.

Durante un permiso en Bilbao recibe la visita de un vecino, de profesión chófer y que además es propietario de un automóvil; éste le explica que teme que le incauten el vehículo y pierda así su medio de vida; Isaac Olmos le propone que se aliste en el Bakunin en calidad de su chofer particular trayendo consigo el automóvil. Dicho y hecho queda todo arreglado y el comandante Olmos regresa a Amurrio estrenando coche. A los largo de los meses que permanecen en el frente alavés utiliza el automóvil para visitar las diferentes posiciones que guarnecen sus milicianos y también para desplazarse por los caseríos de Amurrio y Aiara en busca de comida para la tropa. En unos de estas visitas se topa con que un grupo de requetés está haciendo lo propio en un caserío, la sorpresa inicial es mayúscula para ambos grupos, pasada la cual da comienzo un intercambio de disparos y la huída de Olmos y su chofer a toda velocidad.

El tedio en el frente salpicado con algún ligero paqueo e intercambio artillero se ve roto el 24 de marzo de 1937; ese día en Bilbao el Gobierno Vasco presidido por el lehendakari José Antonio Aguirre colisiona con el sindicato anarquista. La CNT había adquirido los talleres del periódico El Noticiero Bilbaíno dotado de unas instalaciones modernas para editar su rotativo CNT del Norte, en cuanto supieron de una maniobra por parte del gobierno vasco en connivencia con el Partido Comunista que pretendía llevar a cabo una redistribución de los talleres de impresión con la intención de ceder a éstos últimos los utilizados por los sindicalistas y editar así Euzkadi Roja. Y la CNT pasaría a ocupar los de El Nervión, donde la maquinaria era vieja y de mala calidad. La compra de dichas instalaciones se concreta el 23 de febrero.[4]

A pesar de ello y valiéndose del Departamento de Hacienda se suspenden las tiradas de varios rotativos, entre ellos El Noticiero Bilbaíno, y el 23 de marzo dotaciones de la ertzaña acceden a las instalaciones sitas en Gran Vía y ante la pasividad de los allí presentes, son sacados del edificio y conducidos a la Dirección General de Seguridad. Ante estos hechos los batallones de la CNT no permanecen ociosos y se declaran en rebeldía, consideran un atropello y una traición   lo acontecido. En Amurrio Isaac Olmos no da crédito a lo que ven sus ojos fuera del cuartel de El Reformatorio, el edificio es cercado por dos batallones nacionalistas; en su interior las dos compañías que permanecen de descanso se prestan a repeler un posible ataque ocupando ventanas y accesos con las armas a punto.

Hubo largas discusiones entrelos comandantes nacionalistas y Olmos, el comandante del Bakunin, quien amenazaba con retirar del frente las dos compañías si los nacionalistas no se volvían a Bilbao.[5]

Manuel Ibarrola que combatió en el batallón nacionalista Araba estuvo aquella jornada rodeando el cuartel de los anarquistas:

Entonces nos ordenaron de La Muera de Orduña, que estábamos en el cuartel nosotros coger de madrugada y rodeamos el cuartel del Bakunin en Amurrio. (…). Nada, ni un tiro. Lo rodeamos todo, había un campo de fútbol al lado y no se si era para las 2 o las 3 de la tarde ya estábamos de vuelta en La Muera.[6]

Antiguo reformatorio de Amurrio que fue cuartel del batallón Bakunin

Antiguo reformatorio de Amurrio que fue cuartel del batallón Bakunin

Pocos días después, el 31 de marzo, los Nacionales lanzan una gran ofensiva para finiquitar el frente vasco y tomar Bilbao. El Bakunin es trasladado por diferentes sectores donde trata de frenar la terrible ofensiva enemiga a costa de numerosas bajas; en el monte Sollube deben afrontar una de las batallas más duras delas que han participado:

Estuvimos en la misma cumbre dos días y medio. Era un verdadero infierno. Lo mismo de día que de noche. Veíamos los barcos de guerra en frente lanzando aquellas rompedoras. La aviación nos machacó. Los golpes de mano que protagonizaban los moros de noche eran terribles. Éstos llegaron, en alguna ocasión, a rebasar nuestras posiciones. La prueba es que un batallón asturiano que estaba en segunda línea los iba cogiendo. Sollube fue espeluznante, pues los ataques de italianos y moros durante el día no pararon. Y siempre los echábamos atrás. (…)

A eso de las nueve y media de la mañana, apareció la aviación enemiga. (…) observamos que empezaban a descargar en los flancos, a nuestra izquierda y derecha. Desde nuestra posición de altura, veíamos perfectamente la resistencia de nuestros compañeros de otros batallones, así como la buena retirada que hicieron de las posiciones, replegándose pegados al suelo. Luego,el enemigo hizo un semicírculo envolvente del Sollube y vino la orden de retirada.[7]

Precisamente cuando el batallón se está retirando de la cima del Sollube Isaac Olmos recibe el impacto de un trozo de metralla en la rodilla, a la postre la que le retiraría de forma definitiva del mando del batallón y del frente norte.

Pasó parte de la convalecencia en un hospital situado en Derio y una vez parcialmente recuperado lo enviaron a casa. Allí estaba recobrandose de las heridas cuando recieb la nueva de la inminente caída de Bilbao, no se lo piensa dos veces y contacta con su chofer particular, con la familia al completo se dirigen a Santander dede donde prácticamente dos meses después, ante el avance de los rebeldes en la provincia, embarcan rumbo a Francia.

Después de un largo periplo la familia recala en Barcelona, allí Isaac Olmos contacta con la CNT barcelonesa, medinate las gestiones del sindicato anraquista consigue ingresar en la 134 Brigada Mixta del Ejército Popular de la República con el grado de Mayor.[8] Dicha brigada ve la luz en mayo del 37 y se integra en la 31 División del X Cuerpo de Ejército del Ejército del Este.[9]

Ya como Mayor de la 134 Brigada Mixta testimonia la desaparición de un soldado afecto a la brigada. (Documento en AGMA)

Ya como Mayor de la 134 Brigada Mixta testimonia la desaparición de un soldado afecto a la brigada. (Documento en AGMA)

Ejerciendo de Mayor partcipa en las operaciones que la brigada desarrolla en el frente de Aragón retirándose con su unidad a los valles pirenaicos oscenses para más adelante participar en la conocida como batalla de Cataluña (Diciembre de 1938-febrero de1939). Es en estas batalla, en la localidad ilerdense de Adrall, donde se topa con la muerte a resultas de un bombardeo aéreo que alcanza el edificio ocupado por el Estado Mayor de la Brigada.

El joven Isaac Olmos poco antes de sumergirse en la atribulada vida del metro percibe en su madre, a su llegada a casa, algo diferente. Tal vez un deje de tristeza normal dada la miseria y el miedo que les rodea ahora que la derrota republicana se percibe sin lugar a dudas como segura. No imagina que puede afligir a su joven madre y para nada lo relaciona con su padre. La contienda toca a su fin y su padre no regresa; recibe la nueva de su muerte como un duro golpe, admiraba y quería mucho a aquel hombre risueño que le contaba tantas cosas sobre una sociedad mejor.

Con esta pérdida emprenden regreso a Bilbao sin saber muy bien que van a encontrarse allí y que nueva vida les espera.

Agradezco a Isaac Olmos, nieto de aquel comandante que fue del batallón CNT Nº Bakunin, por las horas compartidas en agardable conversación acerca de las vicisitudes de su abuelo.

 

 

 

[1] Su hijo contaba por entonces con 9 años.

[2] De hecho los cuatro primeros habían comenzado a conformarse en septiembre.

[3] En cambio los habitantes de Amurrio debieron quedar agradecidos con la labor del anarquista, ya finalizada la guerra acudían al domicilio de su familia en Bilbao a llevarles huevos, pan o productos de la huerta.

[4] Chiapuso, Manuel; Jiménez de Aberasturi, Luis Mª. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009

[5] Chiapuso, Manuel; Jiménez de Aberasturi, Luis Mª. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009

[6] Entrevista realizada en su domicilio en Llodio el 14/03/2011

[7] Chiapuso, Manuel; Jiménez de Aberasturi, Luis Mª. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009

[8] Este nombramiento consta en el Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional con fecha del 16/08/1938.

[9] http://www.sbhac.net/Republica/Fuerzas/EPR/EprL/BM134.htm

Sergio Balchada

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