Etiquetas

, , ,

Maroño constaba dentro del sector Arceniega-Respaldiza. En los montes que rodean el pueblo podemos encontrar trincheras que atestiguan el paso de aquellos días de plomo y muerte. En el monte Bagatza o de Asnos existen varios tramos de trincheras jalonados por unos cuantos nidos de ametralladoras construidos a base de hormigón y piedra de la zona, hoy en día bastante deteriorados debido a que en los años 40 y 50 fueron volados para recuperar la ferralla para su venta. Según nos cuenta Ángel Orive, que de crío jugaba en los mismos, disponían de un techado en redondo y abovedado. Uno de estos nidos se sitúa sobre el barrio de la vecina población de Izoria conocido por Ibarguen; enfilando la carretera que salva el río Idas por el puente que pasando por Belandia llega hasta Orduña. Además de los citados nidos de ametralladoras cabe destacar la existencia de varios refugios bajo tierra excavados para resguardo de la tropa en caso de bombardeo.

Trincheras en el monte Bagatza

Trincheras en el monte Bagatza

Continuando hacia el oeste, el alto de Unza también encontramos trincheras y un nido de ametralladoras donde en el hormigón uno de los zapadores que lo erigieron dejó para la posteridad marcado UGT[1]. Al sur de esta posición nos encontramos con la ermita de Etxaurren donde se situaba, como ya se dijo en la primera parte de este artículo, el puesto de observación; el 11 de marzo de 1937 se realiza una inspección por parte del Estado Mayor de las posiciones de dicha ermita cuyo resultado no es para nada halagüeño:

Toda su fortificación consiste en una pared de piedra suelta que circunda la ermita enclavada en la posición y construida deficientemente, una trinchera de 50 a 60 mts de largo con parapeto de tierra y dos tambores para ametralladoras; careciendo de alambradas[2]

El personal que realiza el informe concluye apesadumbrado, que el emplazamiento de las fortificaciones en Etxaurren no es el adecuado y carece de los más elementales componentes para que se constituya en una posición fuerte que pueda aportar garantías de defensa. A su juicio puede ser debido a:

La ausencia de enemigo hasta el presente (…) ante Arzeniega-Respaldiza , ya que solo unos pequeños núcleos destinados a la vigilancia de la sierra , en los lugares que hay veredas o caminos de acceso son, en suma los únicos enemigos que han hecho allí acto de presencia.[3]

Trincheras en el monte Eskoritas frente a la ermita de Etxaurren

Trincheras en el monte Eskoritas frente a la ermita de Etxaurren

Según testimonio de un vecino de Maroño, por la zona de la ermita y alrededores los republicanos solían situar uno o dos cañones que disparaban sobre la sierra para seguidamente y con rapidez moverlos de sitio.

Al rato caían en el sitio donde habían puesto los cañones bombas que tiraban los otros desde la sierra.[4]

Al menos las trincheras de Maroño sitas en el monte Bagatza fueron construidas con ayuda de los vecinos de Maroño:

Mi padre tenía un burro y lo llamaron los milicianos para que llevase materiales donde estaban haciendo las trincheras..[5]

Como refugio para resguardarse de posibles bombardeos o de ataques de la aviación, se aprovechó la existencia de una cueva que existía debajo de la iglesia de San Pedro, hoy en día cegada, porque era muy amplia y seca y en su interior se podían albergar gran número de personas.

Pero no todo iba a ser combatir y vigilar al enemigo parapetado en la sierra. Manuel Urruela recuerda como cada domingo algunos de estos milicianos bajaban a Arespalditza a bailar. Las jornadas dominicales se celebraba un baile para asueto de los combatientes y quizás también para limar asperezas con la población local abrumados por la cantidad de nuevos “vecinos” con los que seguro tendrían algún que otro encontronazo.

El 20 de abril de 1937 tiene lugar en la casa consistorial sita en el vecino Arrespaldiza la comparecencia ante el comandante del sector Alberto Fernández Gallana de tres niños de Maroño de 12,13 y 14 años[6] respectivamente. El nuevo párroco de Maroño, Don José María González, les acusaba de causar los destrozos en el interior de la iglesia de San Pedro. Los tres chavales declaran que en compañía de otros niño del pueblo han hecho fuego dentro de la iglesia de Madaria con algunos balaustres que arrancaron del coro de la misma, derribando del coro de la sacristía y asimisno que ha tocado un día las campanas en la iglesia de Aguiñiga.[7]

Finalmente el comandante desestima la denuncia del religioso:

Está absolutamente probadoque la denuncia presentada por el sacerdote (…) carece en absoluto de fundamento, por cuanto los hechos que se denuncian, si bien por desgracia son exactos, se refieren a época muy distante, circunstancia que me era conocida anteriormente (…) por cuanto ha sido posible que dé carácter de actualidad a hechos que han transcurrido hace más de seis meses.[8]

Las posiciones de Maroño se abandonaron sin que hubiera combate alguno en junio de 1937. Caído Bilbao el 19/06/37, las tropas acantonadas allí se unieron a las que por la carretera general se retiraban hacia la provincia de Santander. Desde al menos mediados de mayo el batallón Aralar ocupa las posiciones de Etxaurren y de Maroño, Ángel Durana que fue llamado a filas se integró en dicho batallón:

…luego pues me llamaron al cuartel, a la mili a formar un batallón en Bilbao, el batallón Aralar; allí estuvimos unos…haciendo instrucción y aprender instrucción. Y luego pues ya “pal” frente (…) a Etxaurren, a Quejana, aquí encima Quejana; a Ibargüen. Luego más…mandaron evacuar Belandia, Mendeika y todo aquello; y yo pues cogí el ganao de mi casa y de mi hermana, que estaba casada allí, el cuñao pues andaba haciendo trincheras y lo llevaron pa Santander; y entonces pues yo bajé hasta Izoria donde una tía que tenía el ganao.

A la mañana siguiente pues claro, en ese tiempo explicábamos que yo me quedé allí que…y coño ya a la mañana vi que los del batallón mío marchaban por la carretera abajo evacuándonos.[9]

Como anécdota de todo esto hay quien, más adelante allá por los años 60 , quiso ponerse medallas y alardear de heroicidades que no habían existido:

Una noche estábamos en una taberna de Amurrio varios pastores y entró uno de Amurrio que había sido requeté en la guerra y al que le gustaba mucho el pimple. Entró ya borracho y se puso a charlar con nosotros, cuando supo que yo paraba en Maroño se puso a dar voces que el había atacado las trincheras de Maroño y había matado allí muchos rojos.[10]

Maroño es “liberado” probablemente el 22 de junio de 1937, un día antes lo son Okendo y las alturas donde se emplaza la ermita de Etxaurren.

Sobre los nuevos “inquilinos” del pueblo muy poco cabe destacar, algunos oficiales se alojaron en el caserío del barrio La Plazuela conocido como El Principal y muy cerca en al ermita de San Antonio Abad algunos moros:

Se dedicaban a robar corderos por todo el pueblo y los asaban en la iglesia de San Antonio quemando los santos[11]

La justicia de la Nueva España no se hizo esperar, en septiembre u octubre de ese año acudieron al barrio de Rotxaburu dos requetés[12] y sacaron de su caserío a Valentín Gardeazabal.

Lo llevaban por delante por una pieza que se llama Meriko y mi madre que se olía lo que iba a pasar cogió en casa una sábana y se puso a caminar por detrás de ellos. Uno de ellos se dio cuenta y avisó al otro que le preguntó a mi madre que a donde iba. Mi madre respondió que a recoger unas alubias que tenía más adelante. Al final parece que les molestaba mi madre y se fueron dejando a mi padre libre.[13]

En el patín del caserío "El Princuipal2 se puede leer grabado un "Viva España"

En el patín del caserío “El Princuipal2 se puede leer grabado un “Viva España”

Pero el episodio más negro y terrible acontecido en Maroño todavía se cuenta hoy bajando la voz y tuvo como protagonista accidental a una niña de 12 años.

Esta niña estaba una tarde cuidando el ganado del caserío cuando unas voces y unos gritos de dolor llamaron su atención. Un grupo de tres hombres, uno de ellos vecino del pueblo y los otros dos de pueblos vecinos; conducían entre golpes y burlas a otro vecino; se detuvieron al pie de una sima que todavía hoy existe y allí se ensañan con él hasta que finalmente lo decapitan y arrojan sus restos a la sima. Cae la noche y la niña no aparece por casa, la preocupación va en aumento en el hogar. El padre decide salir en su busca y la encuentra donde habían dejado el ganado, aupada a un árbol y visiblemente asustada. Una vez al calor del hogar relata a sus padres los hechos de os que fue testigo, la respuesta es unánime; silencio absoluto para evitar posibles represalias.

Este asesinato no se produjo debido a las ideas del finado, por todos era sabido que era nacionalista afín al PNV; realmente lo que inclinó la balanza para su “paseo” fueron las envidias y rencillas. En los días posteriores uno de los verdugos se paseaba sin pudor alguno luciendo una cadena y un crucifijo de oro que habían pertenecido al asesinado. La infortunada víctima se llamaba Víctor Gochi, el instigador y cabecilla de su ajusticiamiento fue el antiguo maestro de la población que en aquellos días servía como alférez provisional en una de las milicias de Falange Española.[14]  

Para finalizar con el presente artículo quisiera reseñar que en 2012 se comenzó a rodar en estos escenarios que fueron historia viva de la Guerra Civil el largometraje “Baile en el Sindicato” dirigida por Fran Longoria y cuyo guión corre a cargo de un servidor. En una de las entradas de este blog tuve ocasión de hablar de su rodaje (https://elgajedeloficio.wordpress.com/2014/09/26/baile-en-el-sindicato-una-pelicula-ambientada-en-la-guerra-civil/).

Maroño volvió a embarcarse en aquellos días aciagos y revivió la llegada de milicianos y requetés a sus pagos. En fase de postproducción enseguida podremos disfrutar del film que cuenta con los espectaculares paisajes de la tierra de Ayala.

hg 291

 

[1] Dichas trincheras se encuentran a día de hoy cubiertas de matorrales. Información facilitada por Jose Mari Aguirre

[2] Informe fortificación de los frentes. GE. 16/50. Archivo de Euskadi

[3] Informe fortificación de los frentes. GE. 16/50. Archivo de Euskadi

[4] Testimonio de Jose Mari Aguirre

[5] Testimonio de Catalina Gardeazabal

[6] Fundación Sabino Arana. Se trata de los chavales: Daniel García, Ricardo Leal de Ibarra y Miguel de Saratxaga.

[7] Fundación Sabino Arana. Declaración de Miguel de Saratxaga.

[8] Fundación Sabino Arana. Comandancia Militar sector Arceniega-Respaldiza. Nº 193.

[9] Entrevista realizada a Ángel Durana

[10] Testimonio de Francisco Aldama

[11] Testimonio de Teresa Gardeazabal

[12] El testimonio dado por una de las hijas del afectado no saben precisar si eran soldados, milicias de Falange o requetés. Nosotros hemos preferido decantarnos por los requetés dadas las explicaciones que nos han dado.

[13] Testimonio de Catalina Gardeazabal

[14] Esta terrible historia me fue relata por tres personas diferentes. El dato refrente al maestro en: Ruiz Llano, Germán. Álava, una provincia en pie de guerra. Voluntariado y movilización durante la guerra civil, Bilbao, 2016.

Sergio Balchada

Anuncios