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Con una buena zamarra del comandante Moreno, paseaba en Fonsagrada el otro día un caballero.
Paseaba en Fonsagrada con la zamarra de cuero, y un chistoso le decía: ¿qué buen mozo estás, Moreno?
¿Dónde está el reloj de oro del comandante Moreno? Seguramente se gasta en el pueblo del Acebo.
¿Dónde está la cazadora del comandante Moreno? Seguramente se gasta muy cerquita de San Pedro.

Estás estrofas pertenecen al romance popular que el acervo popular no quiso borrar de la memoria para transmitir los luctuosos hechos que a finales de octubre de 1937 tuvieron lugar en la raya entre Asturias y Galicia, y que acabaron con los huesos de al menos 15 milicianos del Batallón Nº 19 Galicia en una fosa común.

Entre estos milicianos se hallaba el comandante de dicho batallón, José Moreno Torres, y a la postre el protagonista del romance y de esta historia.

José Moreno había nacido en 1904 en el coruñés barrio de Vioño en el seno de una familia de raigambre anarquista. Pero no será hasta los años 20 cuando comience su militancia en Nueva York, allí toma contacto con la colonia gallega afincada en la ciudad donde la fuerte impronta del anarquismo estaba muy presente.

Es con el advenimiento de la II República cuando decide regresar a su Coruña natal y comienza a destacar como cuadro importante del anarcosindicalismo coruñés dentro del Sindicato de Panaderos de la CNT y como responsable del periódico cenetista Solidaridad Obrera.

José Moreno Torres (Fotografía en http://www.enfatic.net/hum0830.htm)

José Moreno Torres (Fotografía en http://www.enfatic.net/hum0830.htm)

Después de varios días de tensa espera, en los cuales los partidarios del Frente Popular de la ciudad herculina se afanan en preparar la defensa de la población ante la más que previsible rebelión de los militares; el 20 de julio de 1936 los militares salen a la calle apoyados por la Guardia Civil y la Guardia de Asalto.[1] José Moreno encabeza los intentos de resistencia armada organizados por los sindicatos y partidos leales a la República; los combates y escaramuzas se extienden hasta el día 24 gracias en buena medida a la llegada a la ciudad de los mineros de San Finx; éstos provistos de barrenos elaborados por ellos mismos bien pudieron cambiar las tornas en el combate, pero la mala fortuna quiso que la pólvora que traían consigo para la elaboración de estos barrenos se acabase, y con ella las posibilidades de resistir a los militares sublevados.

José Moreno huye al monte junto a otros compañeros por miedo a las represalias que ya habían comenzado a llover sobre aquellos que se habían opuesto a la sublevación.

Después de unos meses ocultos, unos cuantos huidos entre los que está José Moreno, adquieren una motora a la que bautizan como La Libertaria, y apoyados por la red clandestina que el sindicato de pescadores de la CNT Despertar Marítimo donde organizaban fugas a territorio republicano para la cada vez mayor población de huidos.

El 5 de enero de 1937 por la noche consiguen embarcar 23 hombres en la motora desde As Xubias (A Coruña); la localización de este lugar para el embarque resultaba del todo segura ya que el guarda de una de las naves industriales ubicadas en el puerto estaba afiliado a la CNT.[2] Dos días después desembarcan en el puerto de Gijón.

Algunos de los ocupantes de La Libertaria ingresan a los pocos días en el batallón Nº 19 Galicia, formado en su mayor parte de gallegos.

En febrero de 1937 José Moreno es nombrado Teniente Ayudante del batallón, bajo estos galones combate en El Escamplero durante la ofensiva que se lanzó sobre Oviedo el 21 de marzo.[3] Y en abril es nombrado comandante del Galicia.

En octubre de ese año Asturias no puede resistir más y es ocupada por los sublevados; esta situación se presenta con el batallón ocupando posiciones en el puerto de montaña leonés de San Isidro. Apresuradamente se ponen en marcha a Gijón donde les esperaban, en teoría, embarcaciones que les sacarían de tierras asturianas y evitar que los más destacados cayesen en poder del enemigo, si esto sucedía su final era de sobra conocido. El 20 de octubre comprueban en el puerto gijonés que no están los ansiados barcos y no se espera la llegada de más. El desaliento cunde entre los muchachos del batallón Galicia, la plana mayor sabe que tienen los días contados si son capturados por los rebeldes; así que José Moreno y varios miembros de la plana mayor del batallón toman la decisión de intentar alcanzar su tierra echándose a los caminos y atravesando las montañas que separan Asturias de Galicia.

Moreno y sus hombres tenían en mente, una vez “a salvo” en Galicia, contactar con la red de evasión que el sindicato de pescadores de la CNT coruñesa que ya le había auxiliado y gracias a la cual había alcanzado las costa asturiana; para una vez mas arriesgarse en una nueva fuga por mar. Si esta opción fallaba podían integrarse en los grupos de huidos que todavía resistían en los montes gallegos.

Finalmente Moreno y otros 14 hombres se ponen en marcha. Algunos de ellos eran.

  • – José Moreno Torres.
  • – Julian Carballo.
  • – Jaime Machicado (Oriundo de Ribadesella, Asturias)
  • – Moisés Erguido.
  • – Jesús Martínez Castro.
  • – Víctor Paradela Ríos.
  • – Maximino Martinez.
  • – Enrique García Lago.
  • – José Fernández Patiño.
  • – Emilio Novas.
  • – Luis Rafael Villar Sánchez.

El primer percance se lo topan en Luarca, sorprendidos por el enemigo se entabla un tiroteo en el que pierde la vida Maximino Martínez[4].

En Trubia (Asturias) consiguen contactar con Abelardo Fernández Díaz, que había combatido en un batallón asturiano y con el que Moreno había tenido relación durante los meses que combatió. A Abelardo le piden que les guíe a través de los montes hasta alcanzar la frontera gallega; éste acepta y los conduce según lo acordado.

La noche del 29 de octubre entran a Galicia por el puerto de O Acebo llegando a una cantina junto al camino, allí solicitan ser alojados y a 9 de ellos los acomodan en la cuadra anexa; los 5 restantes entre los que se encuentra Moreno se alojan en otra cantina de las inmediaciones.

Mientras unos se acomodan y otros ya duermen alguien se dirige presuroso a A Fonsagrada (Lugo) a dar parte a los falangistas de la presencia de los “rojos” en la aldea. Una tropa compuesta por camisas azules y guardias civiles se presentan en O Acebo; el grupo que descansa en la cuadra es sorprendido, arrancado de entre aquellas cuatro paredes y ejecutado en la calle. Todos fallecen excepto Jesús Martínez Castro, herido morirá días más tarde encerrado en un calabozo.

Advertidos por los disparos Moreno y su grupo hacen frente a falangistas y civiles, durante el tiroteo fallece uno de los destacados falangistas de la comarca[5] y posiblemente uno de los milicianos. Moreno y lo que queda de su grupo huyen por la parte de atrás de la casa; en el barullo de la situación cada uno lo hace por donde puede y se separan. Dos de ellos después de penoso viaje llegan hasta A Coruña, son Moisés Erguido Blanco y Víctor Paradela Ríos.

Moreno y su compañero no corren la misma suerte. Buscan refugio en Asturias, en una casa de la aldea de Monteserín Pequeño a la que llegan extenuados y muertos de hambre. Sus moradores les ofrecen castañas asadas y mientras dan buena cuenta de ellas una vez más son delatados. Allí son capturados, Moreno presumiblemente ofreció resistencia porque algunas versiones afirman que fue herido de bala en dos ocasiones durante su captura. Es trasladado a O Acebo y atado con una cadena para vacas en la cuadra de la cantina de “O Carolo”[6]. Aquí da comienzo su particular infierno.

Sometido a tortura finalmente es ejecutado y enterrado en un fosa común adyacente a otra mayor donde ya reposaban los cuerpos de sus hombres muertos la madrugada del 30 de octubre. Las pertenencias de los milicianos fueron repartidas entre la caterva de camisas azules, alguno de ellos se quedó para sí la zamarra de cuero del comandante Moreno.

Cantina de "O Carolo" donde pasó Moreno sus últimas horas. Fotograma del documental Memorias Rotas (Fotografía en http://www.filmotech.com/V2/ES/FX_FichaPelicula.asp?ID=5061)

Cantina de “O Carolo” donde pasó Moreno sus últimas horas. Fotograma del documental Memorias Rotas (Fotografía en http://www.filmotech.com/V2/ES/FX_FichaPelicula.asp?ID=5061)

Los hechos acaecidos por aquel entonces imprimieron una profunda huella en la mentalidad colectiva de la comarca, la figura del comandante Moreno fue acrecentándose con el transcurrir de los años, susurrado su nombre por temor a ser escuchados por los oídos equivocados. En su memoria nació un romance donde se desgrana la desventura de este cenetista coruñés y de sus muchachos para que no se olvide lo sucedido en O Acebo. ¿Y quien, finalmente, se quedó con la zamarra del comandante?

Carátula del documental Memorias Rotas. La balada del Comandante Moreno de Manane Rodriguez

Carátula del documental Memorias Rotas. La balada del Comandante Moreno de Manane Rodriguez

 

Finalmente queremos dejarles que Severiana Murias cante el romance completo:

[1] Excepto un reducido grupo de este cuerpo que se atrinchera junto a algunos paisanos y el gobernador civil Francisco Pérez Carballo en el edificio del Gobierno Civil.

[2] Pereira, Dionisio e Fernández Eliseo, O movemento Libertario en galiza (1936-1976), Vigo, 2006.

[3] Fernández Eliseo, Dossier Acebo

[4] Detentaba el grado de teniente ayudante y era nacido en Outes (A Coruña). Pereira, Dionisio e Fernández Eliseo, O movemento Libertario en galiza (1936-1976), Vigo, 2006. Tambien en Dossier Acebo se indica que posiblemente falleció en el Acebo junto a sus compañeros y no en Luarca.

[5] Se trata de Emilio Villar Robledo.

[6] La misma donde habían sorprendido a sus hombres. Algunos vecinos de la zona señalan a Carolo como falangista.

Sergio Balchada

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