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Blindado artesanal capturado por los rebeldes en Tolosa. (Fotograma de la Filmoteca Vasca)

Blindado artesanal capturado por los rebeldes en Tolosa. (Fotograma de la Filmoteca Vasca)

El 11 de agosto de 1936 la columna del coronel Cayuela toma Tolosa. Requetés exultantes filman con una cámara de cine el trofeo obtenido a los “rojos”; nada menos que un vehículo blindado construido de modo artesanal. En la chapa se puede leer con bastos brochazos rojos: “Rojo Trincherpe”, “UHP” y “AIT”.

El lugar elegido para el evento es la populosa plaza de Tolosa donde una variada tropa de requetés navarros y civiles curiosos, observa y comenta la captura.

Éste es un episodio , casi anecdótico, dentro del conflicto civil que ahogó a la II República. Mas esta anécdota, y por extensión todas, también mantienen ocultos nombres y apellidos de quienes las protagonizaron para bien o para mal. Un nombre propio podría ser Manuel Gil García, nacido en Seixo (Marín, Pontevedra).

Resulta harto complicado indagar quien ocupaba el vehículo que los ufanos soldados y requetés capturaron; y aunque son escasas en este frente las capturas de vehículos blindados; entre éstas podemos entresacar el nombre anteriormente citado. Pero para acercarnos al instante en el que Manuel y sus compañeros protagonizaron los duros acontecimientos que se pretenden relatar, nos vemos obligados a retroceder unos días.

Ocupada Vera de Bidasoa por las columnas navarras bajo la batuta del coronel Beorlegui; el 21 de julio los rebeldes avanzan hacia Guipúzcoa por la carretera de Navarra en dirección a Oyarzun, hasta que son detenidos por milicianos enviados desde San Sebastián y su comarca. En la capital la pasividad inicial de los militares del cuartel de Loyola permitió, no sin suspicacias, la distribución de una heterogénea y mal armada tropa miliciana por los puntos de penetración de las columnas navarras.

Por otro lado, ese mismo día, el Comandante del Estado Mayor de la Junta de Defensa de la capital, Augusto Pérez Garmendia a la cabeza; parte de San Sebastián al frente de  una numerosa columna de milicianos con la intención de caer sobre Vitoria donde las noticias confirman el triunfo de los alzados contra la República. En la columna la presencia de vecinos de Pasajes de origen gallego es bastante significativo según las palabras de Manuel Irujo, miembro del PNV y Diputado  a Cortes por Guipúzcoa:

Al amanecer del día fijado desfilaron por delante del Gobierno Civil los camiones que integraban la columna expedicionaria (…), repletos de hombres jóvenes, casi todos ellos con signos rojos y rojinegros; muy buena parte de los mismos, tal vez una mitad aproximada, hablaban castellano con tono gallego.[1]

Junto a ellos completaban la la presencia galaica paisanos huidos de su tierra ante el cariz que tomaba la situación.

Las organizaciones políticas y sindicales de izquierdas trabajaban duro para organizar el vacío de poder que la sublevación trajo consigo; además no había que olvidar al enemigo que se acercaba inexorable. A estas labores se adhirió el sindicato “Avance Marino” (sito en la C/Francisco Andoanegui, entr. 13 de Pasajes San Pedro; actual Euskadi Etorbidea), en su local las mujeres de los marineros fabricaban cócteles Molotov; así como parejas de bous partían nuevamente a faenar; después de una largísima huelga que los había mantenido amarrados al puerto para atender las necesidades excepcionales que las circunstancias presentaban de modo autogestionario.[2] El reparto del bacalao estibado en los almacenes de la PYSBE[3] entre la población y los comedores populares fue otra de las iniciativas elaboradas por los pescadores pasaitarras.

También en los talleres “Torres y Vergara” y “Casa Lasa”[4] se transformaban camiones y camionetas en improvisados blindados mediante la cubrición de los mismos con chapas de metal donde se practicaban una serie de pequeñas ranuras paar facilitar el disparo desde el interior o conducir. Luego se le aplicaban “pinturas de guerra” a modo de siglas y expresiones revolucionarias.

Estamos en el día 22 de julio de 1936, Manuel Gil García y otros compañeros (deconocemos el número de los ocupantes), presumiblemente afiliados al sindicato de pescadores de la CNT de Pasajes; partieron en uno de estos blindados artesanales en una descubierta en dirección a Tolosa[5] donde las milicias ya habían tenido contacto con los sublevados.

En la carretera los milicianos gallegos se topan con una avanzadilla enemiga, a tenor de las fotografías el resultado del encuentro es fácil de imaginar; el caso es que estos muchachos fueron fusilados in situ al calor de la “justicia caliente” que se aplicó rigurosamente durante los primeros meses del conflicto.

Manuel era vecino de Pasajes, había llegado desde su Seixo natal gracias al auge de la industria de la pesca del bacalao y probablemente se había sumado entusiasta a la defensa de sus ideas. Probablemente se sintió invenciuble en las entrañas de aquella máquina de guerra, e incluso se imaginó conduciendo hacia su tierra que no había corrido la misma suerte que su nuevo hogar.

A buen seguro el blindado de las fotografías pasará a engrosar las filas rebeldes; las pinturas de guerra se cambiarán por otras nuevas de un significado diametralemente contrario. Quizás fue este mismo vehículo, que se exhibe como una pieza de caza, donde se truncaron los anhelos de nuestro protagonista; esto lo desconocemos, pero que al menos la narración de este episodio sirva como ejemplo para ilustrarnos de la entusiasta imaginación que aquellos hombres desplegaron para defender sus ideas.


[1] De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del estatuto”. Bilbao, 2006

[2] Portugal Arteaga, Xavier. “Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos”. Pasaia, 2007.

[3] Pesquería y Secaderos de Bacalao de España.

[4] Pereira, Dionisio. “Loita de Clases e Represión Franquista no Mar 81864-1939). Vigo, 2010.

[5] Memorias de Jesús Carballo Quiroga. Inéditas.Blindado capturado en Tolosa

Sergio Balchada

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